Hemos enviado la contraseña a su correo electrónico.

En pleno 35 aniversario del estreno de E.T. el extraterrestre, una de las películas que cambió la historia del cine moderno, queremos reivindicar esa manera amable y amistosa, a veces incluso naif, de tratar las visitas de aliens en el cine. Una mirada distinta de lo que normalmente se suele ver en la gran pantalla, con cientos de films sobre horribles invasiones alienígenas, y que en realidad nos ha regalado decenas de buenas (y no tan buenas) películas.

 

ULTIMÁTUM A LA TIERRA (The day the Earth stood still, Robert Wise, USA, 1951)
Por Isaac Moreira

La Segunda Guerra Mundial apenas había terminado y, en lugar de hacer balance e intentar evitar otro desastre, permanecía la tensión y el recelo entre países. Hacía falta un toque de atención y eso es lo que representa Ultimátum a la Tierra, una llamada a la paz y al sentido común.
Klaatu, alienígena de forma humana, aterriza en Washinton D.C. en son de paz como representante de los habitantes del espacio exterior para darnos un mensaje y reaccionamos como siempre hace el ser humano, con miedo y violencia a lo desconocido. Aún con todo no desiste en entregar su mensaje a todos los líderes mundiales. Mientras, intenta aprender y comprendernos mejor.
Ultimátum a la Tierra es un clásico por méritos propios: su guión, sus efectos especiales y diseños, su banda sonora, el icónico robot que acompaña a Klaatu, Gort, la mítica frase “Klaatu barada nickto”, que se incrustó en el cerebro de muchos autores de ciencia ficción y le han rendido homenaje en sus obras, y el mensaje que transmite, con el cual intenta salvarnos de nosotros mismos y de nuestra inevitable inercia hacia la autodestrucción.

EL SHERIFF Y EL PEQUEÑO EXTRATERRESTRE (Uno sceriffo extraterrestre… poco extra e molto terrestre, Italia, 1979)
Por Iván Fanlo

Bud Spencer tuvo vida en el cine sin la presencia de Terence Hill a su lado. Una pequeña parte de esta carrera estuvo dedicada al público infantil puesto que nuestro querido Carlo Pedersoli además de dar mamporros como nadie tenía un aura especial que despertaba la simpatía de los más pequeños. Pelis como Aladino, Banana Joe o la que aquí nombramos son un ejemplo.
El sheriff y el pequeño extraterrestre nos presenta a Bud Spencer como un tierno y bonachón representante de la ley de la pequeña ciudad de Newman, donde un extraterrestre ha aterrizado para hacer trastadas. Cary Guffey, el niño-actor de encuentros en la tercera fase, encarna a H7-25, el alien en cuestión, en uno de sus últimos papeles como actor.
Solo para completistas de la obra del barbudo italiano, quienes también encontrarán una segunda parte rodada un año más tarde.

STARMAN (John Carpenter, USA, 1984)
Por Paco Latorre

Siempre he dicho que una de las ocupaciones más absurdas es la crítica artística en cuanto te dedicas a escribir sobre cosas que hacen otros. Todavía más si eres especialista en cine fantástico y te toca hacer una reseña sobre una película de John Carpenter, porque ¿qué vas a decir ya?
Servidor, que de especialista nada pero fan fatal mucho muy a su pesar, tiene estima a una Starman que es un Carpenter fuera de onda y que quizás por eso no tiene la buena fama que merece. Con un Jeff Bridges adorable (para variar) que llega a nuestro planeta tomando forma del reciente marido fallecido de una encantadora (también para variar) Karen Allen cambia de tercio el maestro pero no de estilo para marcarse otra lección sobre cómo hacer y narrar cine. Un Carpenter de domingo tarde, de romanticismo hollywoodiense y menor audacia, pero jamás un Carpenter menor.

VOYAGE OF THE ROCK ALIENS (James Fargo, USA, 1984)
Por Isaac Moreira

increíble delirio de película: ¡¡un pseudomusical sobre unos alienígenas que viajan de planeta en planeta buscando música marchosa en una nave espacial que tiene forma de guitarra eléctrica y llegan a la Tierra en plena efervescencia ochentera!! Este argumento sirve para engendrar un pastiche de clichés característicos de la época como: extraterrestres paseando por la tierra intentando pasar desapercibidos mientras se sorprenden de nuestras costumbres y crean malos entendidos, romance (entre extraterrestre y humana), pandillas callejeras, psicokillers con motosierra, guerras de bandas, synthpop, un androide respondón con forma de boca de riego, universitarios/as, monstruos mutantes, teclados y baterías electrónicas hexagonales, sheriff despistada que persigue ovnis, números musicales con estética de videoclip, efectos especiales baratos… y todo esto repleto de hombreas, maquillaje y cardados.
Y por si aún noes suficiente para despertar interés, añadir que su protagonista, Pia Zadora, fue nominada por los Razzie a la peor actriz del siglo gracias, entre otras, a esta película. Delicioso.

CHOCKY (Vic Hughes, Christopher Hodson, Peter Duguid, Bob Blagden, Reino Unido, 1984-1986)
Por Isaac Moreira

Chocky fue una serie de tres temporadas, de 6 capítulos cada una, basada en la novela de John Wyndham. Trata de una entidad superior extraterrestre llamada Chocky con la misión de recopilar datos sobre la tierra y expandir la mente de los seres humanos (en ciencia, arte, capacidades psíquicas…) para, así, ayudar a su progreso. La primera temporada se centra en su relación con Matthew, un niño de 12 años, y en como este va adquiriendo habilidades. En las dos siguientes iremos conociendo a algunos de los otros niños con los que también contacta y sus logros.
Chocky es una serie extraña. No es infantil, se aleja del género familiar y de la comedia. La ciencia ficción es sutil, sin apenas efectos especiales. La historia avanza de una forma muy natural, sin necesidad de introducir misterio, conspiraciones (aunque las hay), aventuras o giros estrambóticos para mantener el interés. El tono general es sereno, casi frío o lineal, sin embargo se puede conectar con los personajes muy fácilmente. Engancha y. pese al tiempo transcurrido, mantiene su interés.

COCOON (Ron Howard, USA, 1985)
Por Iván Fanlo

Algo extraño está pasando en la residencia de ancianos Sunny Shores, y es que un grupo de abuelitos ha rejuvenecido al bañarse en una piscina llena de capullos espaciales -bueno, mejor los llamaremos crisálidas-. Vamos, que estos baños les sientan mejor que ir al balneario más caro de la ciudad: se les cura el cáncer, fornican cual jovenzanos o pueden echarse unos bailes a lo break dance. Como suena. A partir de aquí la cosa se pone más rara con aliens resplandecientes del planeta Antarea, misiones de rescate de siglos de duración, sexo tántrico interespacial o Steve Guttenberg nadando junto a delfines. Aún así esta locura fue todo un éxito en su época, se llevó dos Oscars de la academia y tuvo una continuación.
Para una buena sesión doble de moñismo con extraterrestres, aconsejamos verla junto con la producción de spielberg Nuestros maravillosos aliados, con la que comparte algún actor y, en cierto modo, temática.

EL CABALLERO DEL DRAGÓN (Fernando Colomo, España, 1985)
Por Isaac Moreira

Curiosa película en la que un alienígena de apariencia terrestre llega a la Tierra en plena edad media para recoger datos y especimenes de nuestro mundo, lo que ocasiona que el populacho confunda la nave espacial con un dragón devorador de ganado A su vez surge el amor entre la hija del señor feudal y el extraterrestre. Ya de por si, el film es una rara avis por una temática tal inusual para el cine español de los ochenta. Aún más por el reparto: Fernando rey, Klaus Kinski, Harvey Keitel y Miguel Bosé, metido de lleno en su fase Bowie, como alienígena andrógino pasmado (recordemos que el Duque Blanco también interpretó a un extraterrestre que vino a nuestro planeta ¿Coincidencias?).
Lo que pudo ser una interesante película de ciencia ficción resultó ser una torpe comedia en manos de Colomo. El guión va por un camino y la dirección por otro totalmente ajeno. Ningún actor es capaz de salir favorecido. De hecho los hay que reniegan (cuando le preguntan a Keitel por esta película hace como si no la conociera). Sin embargo, y contra todo pronóstico, resulta ser un visionado entretenido, hasta divertido, si se sabe disfrutar de los despropósitos y lo bizarro. Aparte, cuenta con unos diseños para el traje de Bosé y su nave y unos efectos especiales más que aceptables.

EL VUELO DEL NAVEGANTE (Flight of the navigator, Randal Kleiser, USA, 1986)
Por Isaac Moreira

Un niño vuelve a su casa tras doce años desaparecido sin haber envejecido ni un día. Al mismo tiempo el gobierno encuentra un OVNI accidentado. De alguna forma ambos sucesos pueden estar relacionados.
Aunque le ha afectado el paso del tiempo, esta producción de Disney sigue manteniendo parte de la chispa que tuvo en su momento. La película tiene al principio un aire de misterioso que atrapa y un buen poso de ciencia ficción. Más adelante, cuando llegan las aventuras y la amistad entre el chico y la inteligencia artificial extraterrestre es cuando vemos una película más Disney. Quizá la estructura y la combinación de géneros le da al film un leve toque Spielberg. Gustará a pequeños y entretendrá a mayores. Como dato curioso, en este largometraje fue de las primeras veces, si no la primera, en la que se usó el morphing.

HIDDEN, LO OCULTO (Jack Sholder, 1987)
Por Javier J. Valencia

El primer alienígena que vemos en el film no es precisamente un dechado de virtudes, pero nadie podrá negar que carece de joie de vivre: se dedicará a conducir deportivos caros (robados, por supuesto) a toda velocidad sin importarle quién se cruce en su camino, se dejará encadilar por el sonido del rock e irá cargando con un radiocassette a todas partes, incluso una vez se introduzca en el cuerpo de la despampanante Claudia Christian no dudará en dedicar un buen rato a sobarse. Esta babosa intergaláctica (porque es lo que es, una babosa intergaláctica) tiene su contrapunto en el otro ser de otro mundo que viene a capturarle: un impecablemente pulcro Kyle MacLachlan que parece estar haciendo oposiciones para Agente Cooper y que bajo su fachada de novato agente del FBI esconde a un justiciero espacial que ayudará al agente Beck (Michael Nouri) a capturarle. Hidden es la buddie movie que mejoró el concepto presentado por Alien Nation y lo llevó a lo más alto de las glorias de hit de videoclub, un amalgama de cine de acción, policíaco y ciencia ficción excitante, repleto de acción, aderezado con un gran sentido del humor y dirigido con un nervio deslumbrante por un Jack Sholder que debió gastar todos sus cartuchos aquí a tenor de su carrera posterior. El agente del FBI que vino del espacio se comporta prácticamente como una santidad durante todo el metraje, paciente ante la incredulidad de su compañero, abnegado en la persecución del villano que asesinó a su familia en su planeta y tremendamente fiel a la causa de la ley. Su ambivalente final sigue siendo motivo de feliz charla de bar entre los partidarios de una u otra opción: en realidad es la que tú quieres que sea.

MI NOVIA ES UNA EXTRATERRESTRE (My Stepmother is an Alien, Richard Benjamin, USA, 1988)
Por Ivá Fanlo

Comedia familiar tontotorrona con tintes fantásticos que llegó en la cima del éxito de sus dos protagonistas, Dan Aykroyd y Kim Basinger. Basinger es Celeste, una alien que viene a salvar su planeta aunque para ello tenga que hacer cosas tan horribles como casarse y tener sexo con Aykroyd, convertirse en la madrastra de Alyson Hannigan (la pelirroja de Cómo conocí a vuestra madre o American pie) y aguantar la bromas de su cuñado (un insoportable John Lovitz). Pese a que Celeste tenga un bolso con un ojo cibernético dentro, beba baterías de coche y los avisos de su hija, el personaje de Aykroyd es un tan memo que no sabe que se acuesta con un extraterrestre. Los guionistas compensaron esta relación haciendo que Celeste  pareciera retrasada mental, aunque fuera una visitante de una civilización 55 siglos más avanzada que la nuestra y utilizara el 108% de su cerebro.
La peli tuvo renombre en su momento, pero ya nadie se acuerda de semejante bodrio videoclubero, tan solo salvable por ver a Juliette Lewis o Seth Green de pipiolos.

ALIEN NACIÓN (Alien nation, Graham Baker, USA, 1988)
Por Isaac Moreira

Alien nación pone a nuestros visitantes de otro planeta en una tesitura muy diferente a lo que estamos acostumbrados. No vienen a conquistar el mundo, ni a destruirnos o a ayudar a la humanidad, si no que llegan como refugiados y necesitados de nuestra ayuda. En poco tiempo se integran en la sociedad pero, como pasa en general con los inmigrantes, surgen personas que se aprovechan de su situación y aparecen recelos, racismo, guetos…
El punto de partida es muy interesante y apenas explotado hoy en día (quizá Distrito 9 sea el único film en retomar esta temática o Men in black, salvando grandes distancias), sin embargo, este trasfondo es tan solo un marco donde contar la típica buddy movie policíaca. Mismo producto, diferente envase: dos compañeros que no se llevan bien (un humano veterano al que le imponen un extraterrestre novato) trabajando juntos en un asunto de tráfico de drogas. Tan solo cambian el papel que representarían negros o hispanos y suburbios por alienígenas y la droga es extraterrestre. Es una pena que no quisieran explorar el mundo que habían creado porque seguro que habría dado mucho más de si. De todas formas es entretenida y tuvo el suficiente eco como para que se hiciera una serie de televisión y varios telefilmes.

MI AMIGO MAC (Mac and me, Stewart Raffill, USA, 1988)
Por Iván Fanlo

Aunque El director Stewart Raffill tenga dos series b bastante decentes como El experimento Filadelfia o Guerreros del espacio, este exploit de E.T. el extraterrestre no pasará a la historia del cine, aunque fuera uno de los títulos más alquilados por esa generación VHS.
Una familia de extraterrestres que se parecen a Michael Berryman con resaca y se comunican silvando, son abducidos por un modulo de la NASA cuando investigaba su planeta (o lo que nos imaginamos que tiene que ser su planeta). La familia consigue escapar deambulando por el desierto de California mientras el más pequeño de los aliens acaba con una familia norteamericana, haciéndose amigo del hijo paralítico y jugando con coches teledirigidos mientras bebe refrescos. Sin vergüenza a copiar el mismo esqueña de la peli de spielberg, Mi amigo Mac termina de una forma mucho más patriótica y ridícula, donde los aliens juran la constitución. Donal Trump seal approved.

BÚSCATE LA VIDA – “VOMITÓN Y YO” (Get a life – “SPEWEY and me, David Mirkin USA, 1992)
Por Paco Latorre

Los sociológos deberían no subestimar la muestra que supone una mesa llena de botellines de Mahou vacíos a la hora de estudiar la influencia de la cultura pop en la construcción generacional. Doy fe que en una de esas alguien pronuncia las palabras Salem´s Lot y las caras de los que estamos cerca de los cuarenta se tiñen de congoja por ya sabéis qué. Misma situación con diferente efecto tenemos al mentar a Chris Peterson y esa maravilla llamada Búscate la vida.
No hay capítulo malo en una serie que acumula momentos estratosféricos (animales de zoo sobre ruedas, paperboy 2000…) siendo el capítulo Vomitón y yo la cima. Un ejercicio de comedia tan descacharrante que forma parte del imaginario colectivo de una generación. Lipovetsky araña su ataúd pese a estar vivo.

PAUL (Greg Mottola, USA, 2011)
Por Iván Fanlo

Si me dicen antes del 2011 que estrenarían una peli sobre un extraterrestre escrita y protagonizada por Simon Pegg y Nick Frost, dirigida por el tío de Supersalidos y con Sigourney Weaver. Jason Bateman y Kristen Wiig en el reparto y que no me iba a gustar… no me lo hubiera creido. Pero así fue. No me malinterpreten, la película de Gregg Mottola no es un horror, pero no pasa de ser simplemente divertida (a ratos). Con esos mimbres podríamos estar hablando de una de las cumbres del humor moderno. Pero no. Paul no es más que un montón de constantes del cine de alienígenas parodiadas o llevadas al absurdo pero que no llegan a funcionar. El no encontrar el equilibrio entre el humor de porreros de Seth Rogen y cia. frente al de los guionistas ingleses, es uno de los problemas y la propuestas se queda a medias. Aún así, sobre todo gracias al saber hacer de los actores, es un film decente para una tarde tonta.

MIDNIGHT SPECIAL (Jeff Nichols, USA, 2016)
Por Álvaro Tejero

Una película con ese título en la que no suena en ningún momento la canción homónima en la versión de la Creedence está arriesgado mucho. Pero se salva. Midnight Special es la sucesora de Encuentros en la tercera fase, consiguiendo lograr la misma atmosfera de suspense mágico y aterrador durante todo su inicio pero no alcanzando lo increíble de su final por su opaca metafísica y su transparencia visual.
Jeff Nichols vuelve a la senda de Take Shelter con esta historia de un ignorante visitante visto como un mesías, un arma o un hijo por las distintas facciones, centrándose en la última opción para desarrollar su película con forma de thriller y road movie. Un visitante que nos pone a prueba en un examen que la humanidad en general vuelve a suspender pero en el que se encuentran algunos resultados para la esperanza. Jeff Nichols cree, y solo pide que creamos. El destinatario de nuestra fe nos lo deja a nuestra elección.