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Por Isaac Moreira

Liga de la Justicia: Tabula rasa

Entre cambios de directores, reshoots como para hacer una película distinta (literalmente), cambios de montaje y tijeretazos por parte de Warner y superbigotes a prueba de cuchillas de afeitar, de la Liga de la Justicia existen dos películas: la de Zack Snyder y la estrenada en cine.

Vamos a ponernos en antecedentes.

Zack Snyder tenía un control creativo absoluto sobre el universo cinematográfico DC y una visión muy clara de qué camino quería tomar: el de la oscuridad, las tribulaciones y la complejidad. Tras Man of steel y Batman v. Superman hay muchos fans descontentos con Snyder -otros lo defienden a muerte, todo hay que decirlo- y se genera controversia. A esto se añade que Marvel genera éxito tras éxito tirando del humor -en ocasiones excesivo y fuera de lugar, todo hay que decirlo- lo que crea divisiones en Warner, que ven que se están quedando atrás respecto a la competencia. Wonder Woman -más optimista y menos compleja- cosecha buenas críticas, quizá las mejores de las películas de DC. A seis meses del estreno de La Liga de la Justicia Snyder sufre una desgracia familiar que le aparta totalmente de la producción. Parte de Warner que, según se rumorea, quería probar otro enfoque distinto al de Snyder, ve su oportunidad de oro y pone a Joss Whedon al mando. Whedon reescribe el guión, cambia a Junkie XL por Danny Elfman, vuelve traer a todo el reparto para rodar nuevas escenas y modificar el tono de otras. Problemas: Henry Cavill ya se encuentra rodando Misión Imposible, para la cual tiene un gran bigote que no puede afeitarse por contrato, por lo que tienen que quitarlo digitalmente en todos los reshoots de Superman. Ben Affleck, en rehabilitación por su alcoholismo, ya no tiene el tono físico que lucía durante el rodaje con Snyder.
Son tantos los problemas y anécdotas que han rodeado la producción que casi han eclipsado la propia película. La cuestión es, si hacemos caso omiso a toda la polémica y nos centramos tan solo en lo que vemos en pantalla, ¿Qué es lo que encontramos? Pues una película sencilla y sin pretensiones con un par de ratos entretenidos y otros un poco más aburridos. La trama es muy simple: aparece un malo, se reúne un grupo de héroes y lo detienen. A nivel de historia no ofrece nada especial. No es capaz de sorprender. Al estar el film tan centrado en la trama central no deja apenas espacio para presentar a los nuevos héroes o que puedan evolucionar los ya conocidos, por lo que, en general, quedan muy planos. Cyborg no tiene ningún carisma y no han sabido aprovechar la conexión de su origen con la Caja Madre. Flash, pasando de si es una buena adaptación o no de Barry Allen, tan solo está ahí para dar la réplica graciosa. Cada vez que abre la boca es para hacer un chiste sin gracia. De hecho se hace bastante irritante. Es una pena perder el potencial de un personaje como Flash. Aquaman parece un simple macarrilla sin ningún trasfondo. Batman sigue lejos de parecer un líder o inteligente. Podría ser un ricachón con gadgets cualquiera. La actuación de Affleck se queda muy descafeinada -de hecho, Affleck ha declarado que abandona a Batman y ya se está buscando nuevo actor para una nueva triología- y cuesta que cale en el espectador su sentimiento de culpa por la muerte de Superman. Wonder Woman es la única que parece que da la talla en la pantalla con una actuación cercana a su película en solitario.

Steppenwolf como villano carece de interés. Es un villano muy simple que quiere destruir el mundo. Apenas se deja entrever su relación con El Cuarto Mundo o, por lo menos, dar a conocer un peligro mayor que se esconde tras Steppenwolf  y que les haga permanecer unidos y alerta. Es una mera excusa para reunir a La Liga  y poco más. Otra oportunidad desaprovechada para ir introduciendo Apokolips y a Darkseid. Sí que lo nombran pero de forma muy anecdótica.
Sobre la acción solo hay dos escenas que destaquen, el principio con las amazonas y la resurrección de Superman. El resto pasa sin pena ni gloria. Los efectos especiales podrían ser mejores pero alcanzan el mínimo para una producción de este nivel. Sí que es cierto que si buscas el famoso retoque del bigote de Superman se puede notar algo raro. Los que lo ignoren no se darán cuenta.

El montaje no es fluido. Se nota el corta/pega de las escenas de ambos directores y que la producción ha ido dando bandazos.

Si buscáramos su equivalente dentro de la colección de tebeos, esta película sería un vulgar capítulo más dentro de la serie regular y eso es un problema. Una película de estas características debería ser la presentación de una amenaza para La Liga, que les lleve al límite, y esto ha sido un paseo para ellos. Puede que para los fan acérrimos de DC pueda funcionar por la emoción de ver por primera vez reunida a La Liga de la Justicia pero no han sabido emocionar o mantener en vilo al espectador medio (y no voy a nombrar el inserto de la familia rusa porque da un poco de vergüenza ajena).

Al final, La Liga de la Justicia se queda reducida a un intento de tabula rasa. Han visto que el camino iniciado por Snyder no funciona o, por lo menos, no como les gustaría a las cabezas pensantes de Warner. Han hecho un esfuerzo por devolverle a Superman la luz y esperanza que representa dentro del universo DC. Y parece que, por lo menos, eso lo han conseguido. Ahora esperemos que Geoff Johns –uno de los guionistas estrella de DC– y Jon Berg, a los que Warner les ha encomendado el papel de showrunner del universo cinematográfico DC, pongan orden y empecemos a ver las películas que los personajes de DC se merecen.

Nota: 5,5