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Por Iván Fanlo
Justo un día despues del anuncio de la compra de gran parte de la Fox por la ya descomunal Disney, se estrena esta octava aventura, sin contar spin off varios, de la saga más famosa de la galaxia. Otro golpe sobre la mesa de la compañía que acrecenta el debate sobre su excesivo poder dentro la industria y el abusivo uso mercantilista de sus productos hasta exprimirlos y agotarlos. De hecho, sus dos filmes de Star Wars hasta la fecha, El despertar de la fuerza y Rogue One, y los cambios de directores en los que están por venir son el vivo ejemplo de las dudas que los fans han ido sembrando ante el estreno de Los últimos jedi. ¿Es el film de Rian Johnson lo que necesitamos para volver a creer? Con sus errores, si.

Si muchos le achacaban a J.J. que el episodio anterior era una mera copia de Una nueva esperanza esta vez no van a poder decir lo mismo. Aunque el film emocionalmente guarde paralelismos con El imperio contraataca no necesita calcar ningún esquema. Johnson, quien también firma el guión, consigue ir un pasito más allá argumentalmente, sin miedo a cerrar temas abiertos, a ser valiente visualmente, a plantar nuevas semillas  y a regalarnos grandes sorpresas sin que le tiemble el pulso.

Quizá esto a la larga sea un pequeño lastre, ya que la forma de narrar varias historias en paralelo y de querer contar muchas cosas de los personajes, algo bueno por otra parte, hacen que la duración de la película se exceda hasta las dos horas y media. El director ya ha declarado que el primer corte de la película fue de tres horas y se decidió recortarla  por problemas de ritmo. Menos mal.
Si ya he dejado caer que Los últimos jedi me parece un film de personajes, de lo que no tengo niguna duda es que es un film de emociones. Emociones construidas desde fuera de la nostalgia por lo que necesita su tiempo para llevarnos hasta ellas pero que tiene imágenes para el recuerdo. Si eres de esos que odian la anticlimática escena de Han Solo del Episodio VII, por aquí no vas a encontrar nada de eso.

Uno de los temas que más miedo me daban era el humor. Mucho se ha hablado del exceso de humor de esta nueva aventura y de las últimas producciones de Disney en el  universo Marvel, pero nada más lejos de la realidad. Ni hay tantísimo humor, ni está mal metido. Por no hablar del tono adulto de la película, de marcado caracter político en ocasiones y con personajes y situaciones con clarooscuros, fuera de la infatilización del bien y el mal.

Al salir del cine me encuentro con que no todo el mundo sale contento y es cuando me doy cuenta de otro de los grandes problemas con Star Wars ¿exigimos más a estos films de lo que realmente nos quieren contar? Los últimos jedi es una peli para digerir y disfrutar con calma en la que Rian Johnson ha sabido darle un tono distinto y hacer crecer saga. Ahora nos quedan dos años para saber el camino que tomará el cierre de esta trilogía y de si Abrams será capaz de tomar el testigo legado o si volverá a mirar a la trilogía clásica.

Nota: 8