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Con el reestreno en cines este año de la versión remasterizada y en 3D de Terminator 2, surgió una duda en la redacción. ¿Podía llamarse clásica una cinta de hace 26 años? Acto seguido miramos las película que este año cumplían su 25 aniversario y salimos de dudas: si, pueden llamarse clásicas  (¡¡y somo así de viejos!!).
Decidimos hacer una lista con películas estrenadas en 1992 y que para nosotros, por una razón o por otra, merecen ser recordadas o reivindicadas. Aunque podréis ver que faltan muchas -como Drácula de Bram Stoker, Batman vuelve, Aladdin, La muerte os sienta tan bien, Twin Peaks: fuego camina conmigo, Candyman o Instinto básico, por citar unas cuantas-, hemos intentado hacer una selección para todos los gustos.
Esta es nuestra cosecha del 92.

 

ALERTA MÁXIMA (Under siege, Andrew Davis, USA, 1992)
por Ivanckaroo Banzai

¿Qué se puede decir de una película en la que aparece Steven Seagal haciendo de cocinero, Tommy Lee Jones de rockero ex-agente de la CIA, Gary Busey de comandante sociópata y Erika Eleniak sale de una tarta enseñando pechuga? Pues una de las poquísimas películas del gordo de la coleta que aprueban (con creces incluso) en Rotten Tomatoes, llegando a tener dos nominaciones a los Óscar por el sonido.
Casey Ryback es un antiguo navy seal que trabaja en la cocina del USS MIssouri, barco que es secuestrado por los malos con la intención de llevarse sus misiles tomahawk y venderlos al mejor postor. Es ahí donde el tal Ryback, a medio camino entre McGyver y John McClane, se lía a repartir guantazos.
Entretenido remake encubierto de La jungla de cristal que tendría una digna secuela, esta vez en un tren.

ALGUNOS HOMBRES BUENOS (A few good man, Rob Reiner, USA, 1992)
Por Álvaro Tejero

Hay películas que se realizan en el momento exacto, Algunos Hombres Buenos es una de ellas. Un director que sumaba clásicos populares sin despeinarse, una estrella cuyo nombre bastaba y una acompañante femenina que acababa de protagonizar Ghost. Si a todo ello sumamos el debut en el cine del Aaron Sorkin más contenido, unos secundarios tremendos y a Jack Nicholson tenemos como resultado un infalible mecanismo de relojería. Maquinaria perfecta que se hubiera estropeado de no ser por Reiner, un director sin ningún tipo de ínfula artística, lo que se llamaría un artesano en el Hollywood clásico y que comprendió lo que tenía entre manos: un guión extraordinario lleno de ingenio y tensión en boca de grandes actores. Y Reiner “simplemente” los filma; así consigue una escena tan famosa como la del código rojo, así logra que sea imposible abandonar Algunos Hombres Buenos independientemente de las veces que la hayamos visto. Parece fácil pero no lo es, ahí tenemos el reciente trabajo de Danny Boyle con un guión de Sorkin para comprobarlo.

ALIEN 3 (David Fincher, USA, 1992)
Por Paco Latorre

La tercera entrega de las aventuras de la teniente Ripley son paradigma de un conflicto casi eterno dentro de la dinámica de la industria del cine americano. A David Fincher, que debutada en el cine con este película, le reescribieron el guión una y otra vez mientras la productora le imponía un montaje incoherente con personajes con roles incomprensibles o que directamente desaparecían de la historia (por no hablar de hacerle volver a filmar el nacimiento de la criatura, pasando de surgir de un buey a un perro). De este modo la versión que vimos en cine era deslabazada y hasta aburrida, cosa que no es que mejore en esencia con el director´s cut pero al menos dota de sentido a la narración y deja ver por donde iba la idea original de Vincent Ward (todavía más tono retrofuturista, casi medieval, queriendo ambientarla en una colonia hecha ¡de madera!). Fincher ya tenía estilazo pero lo de narrar aún no lo llevaba muy bien -sin ser especialmente admirador del director de El club de la lucha hay que reconocer que Zodiac y Perdida son prodigiosas en ese aspecto-, el casting está muy bien elegido, el diseño de producción es excelente y el alien parece una ardilla -qué CGI tan horrible-, pero acaba siendo algo decente en su versión del director. No hace sombra ni por asomo a sus dos predecesoras, pero en vista de lo que vino después en el mundo alien (excepto el videojuego Alien: Isolation, de lejos lo mejor que se ha hecho tras las dos primeras películas de la saga) es para dar las gracias.

BRAINDEAD, TU MADRE SE HA COMIDO A MI PERRO (Braindead, Peter Jackson, Nueva Zelanda, 1992)
Por Paco Latorre

La primera película (junto a Reservoir Dogs) que compré en vhs y uno de esos acontecimientos de la vida similar a volver a perder la virginidad. Todo está escrito sobre ella así que subrayemos desde la brevedad: es LA película gore y un portento de gracia, imaginación y ritmo como pocas veces se ha visto en una pantalla. Se le puede achacar que a partir de ella mucha gente asoció el gore a la comedia y a la astracanada, pero sigue siendo imbatible en reunión festiva con cerveza por medio. Parece mentira que este Peter Jackson se haya convertido en el fantástico director de competente planicie que es hoy.

EL CORTADOR DE CESPED (The lawnmower man, Brett Leornad, USA-UK-Japón, Brett)
por Ivanckaroo Banzai

Extrañísima película, más heredera de Akira que de El Resplandor, narra los experimentos con drogas y realidad virtual que un científico (Pierce Brosnan), realiza con un deficiente mental (Jeff Fahey) con vistas a aumentar su inteligencia. No sólo lo consigue, sino que además acaba dotándole de superpoderes y una insaciable sed de convertirse en una especie de dios virtual. ¡Qué manía tienen los científicos en el cine de crear amenazas mundiales! En el relato corto original de Stephen King, el cortador de césped del título sale desnudo comiendo hierba y la cortadora se mueve sóla. Y ya. Como pueden ver, la película no tiene en común más que el nombre.
Pese a su mediocridad tuvo cierta repercusión en su día al ir un paso más allá de Tron y ser una de las primeras representaciones de la realidad virtual. Obviamente, un cuarto de siglo de tecnología después, teniendo un ordenador de bolsillo para jugar al Angry Birds y sacarse fotos con orejas de perro digitales, ver ese CGI de la Edad de Piedra y ese existencialismo evolutivo a través de un módem de 28 kbs da bastante risa.

EL EJERCITO DE LA TINIEBLAS (Army of darkness, Sam Raimi, USA, 1992)
Por Iván Fanlo

Hace poco me daba cuenta que ya no se oye mucho el nombre de Sam Raimi, salvando alguna producción en cine y televisión, y visto lo que este buen hombre nos ha regalado es una pena que ya casi no se ponga detrás de las cámaras. Para cerrar su trilogía de Evil Dead, Raimi nos regaló El ejercito de la tinieblas, una tripel pirueta mortal en la que tras el horror más absoluto de Posesión infernal, y la fiesta del gore y el cachondeo de Terroríficamente muertos, nos metía de lleno en viajes en el tiempo, aventuras medievales, autoparodia y mucho mucho guiño a Harryhausen, todo ello de la mano de un Bruce Campbell más desatado que nunca. Una auténtica delicia, una película de las que ya no se hacen, homenajeando películas de las que ya no se hacen.

HARD BOILED –HERVIDERO- (Lashou Shentan -Hard Boiled-, John Woo, Hong Kong, 1992)
Por Isaac Moreira

Quizá, a priori, la historia no cuente nada nuevo: duro policía que pierde a su compañero y se toma el caso como un asunto de venganza personal. Pero el preciosismo de la dirección de John Woo, esas escenas a cámara lenta, esas coreografiadas escenas de tiroteos con más sangre de lo habitual a lo que nos tenían acostumbrados en estas pelis… y los dos actorazos que la protagonizan -Chow Yun-Fat y Tony Leung- supuso para un servidor el descubrimiento de la industria cinematográfica hongkonesa y de una nueva forma del cine de acción y policíaco.

LUNAS DE HIEL (Bitter moon, Roman Polanski, Francia 1992)
Por Iván Fanlo

Todos tomamos Instinto básico como un referente del thriller erótico moderno (además el famoso film de Verhoeven también es del 92),pero Lunas de hiel permitió a Polanski explorar las relaciones de pareja, el amor, la perdida del mismo, sus límites y los celos, todo ello con un toque de misterio y mucho erotismo. Auque el final nunca me ha resultado del todo atractivo, este viaje en barco a través de los recuerdos de Peter Coyote es tan asfixiante como adictivo, con una dirección sublime de Polanski y, a título personal, la mejor banda sonora de Vangelis (estremecedor tema principal). Si antes nombraba el film de Sharon Stone, marcado por su escena del interrogatorio, aquí una impresionante Emmanuelle Seigner regala al personal unas cuantas escenas – aderezadas de bailes, cuero, leche o navajas- que se quedan grabadas en la retina.

EL OJO PÚBLICO (The public eye, Howard Franklin, USA, 1992)
Por Álvaro Tejero

Joe Pesci alcanzó la fama y consiguió un Oscar gracias a sus trabajos con Scorsese, pero a la vez significó su encasillamiento en un tipo de papeles. En El Ojo Público ofrece uno de los mejores trabajos masculinos de los años 90. Pesci compone un personaje vulnerable que se esconde de la sociedad detrás de su cámara fotografiando la miseria de las calles de Nueva York, sacando a la luz el lado oscuro de la sociedad estadounidense de principios de los años 40 del siglo pasado. Un paria que termina exponiéndose y sufriendo por el amor de su femme fatale personal, la también particular actriz Barbara Hershey. El debutante Howard Franklin consigue una película llena de estilo y misterio, con una ambientación y música extraordinarias; una película de voyeur, llena de tristeza y amargura que consigue homenajear al cine negro clásico y abre el camino para L.A.Confidential. Como le dice al final el personaje de Hershey a Pesci: “No me odies demasiado”.

PERMANEZCA EN SINTONÍA (Stay tuned, Peter Hymas, USA, 1992)
Por Iván Fanlo

Peter Hyams siempre fue uno de esos típicos machachas de la industria que no será recordado por realizar obras maestras pero que era capaz de realizar películas, muchas veces de género y a medio camino de la serie b, de una manera más que loable. Timecop, Tetigo accidental, The relic, Atmósfera cero o Capricornio uno son algún claro ejemplo.
En este famoso 1992 nos regaló Permanezca en sintonía, una incursión en la comedia negra con tintes fantásticos en el que una pareja se ve encerrada en su televisión por culpa de una antena parabólica conseguida con un pacto con el diablo. Tanto John Ritter, como padre de familia, como Jeffrey Jones, como diablo, están geniales en una de las comedias más originales de los 90. Para una doble sesión con La muerte os sienta tan bien.

RESERVOIR DOGS (Quentin Tarantino, USA, 1992)
Por Iván Fanlo

Reservoir Dogs sigue siendo uno de los films más influyentes en la cultura popular de los últimos 25 años. Su crudo guión, las actuaciones, el montaje, el boca a boca que se produjo -sobre todo en videoclub-, el uso de las canciones, la violencia … Todo lo que rodea el primer film de Quentin Tarantino cambió el cine de aquella época. El film es tan importante que marcó a quienes tuvieron la suerte de poder ver esta película cerca de la fecha de su estreno, tanto espectadores como futuros cineastas (o incluso al propio Tarantino, ya que ese estilo se ha ido repitiendo y perfilando a lo largo de toda su filmografía). Por ejemplo, en mi caso, una doble sesión a la salida del colegio, junto con Aliens: el regreso, es lo que me convirtió en el “enfermo del cine” que soy hoy en día.

SIN PERDÓN (Unforgiven, Clint Eastwood, USA, 1992)
por Ivanckaroo Banzai

Muchos se quedaron estupefactos en 1992 viendo Sin perdón. ¿Quién iba a imaginar que el tipo ese con cara de granito que salía en espagueti-westerns y hacía de poli facha tenía talento dirigiendo? Obviamente, esa gente no vio excelentes trabajos anteriores de Eastwood tras las cámaras como El fuera de la ley, El jinete pálido, El aventurero de medianoche, El fugitivo Josey Wells, Bird, Escalofrío, Cazador blanco corazón negro o La venganza del muerto. Casi nada. Pero es cierto que ésta, junto a Million Dollar Baby, es probablemente la obra por la que más será recordado.
Will Munny es un envejecido viudo que en su juventud se dedicaba a emborracharse y coser gente a balazos. Para dejar algo de herencia a sus hijos, decide aceptar un contrato: matar a dos cowboys que han desfigurado a una prostituta. Su mayor problema será que el sheriff local no tiene intención de permitirlo.
Estamos ante EL western crepuscular que elevaría a los altares, si es que ya no lo estaban, al propio Eastwood, Gene Hackman y Morgan Freeman.

SOLTEROS (Singles, Cameron Crowe, USA, 1992)
Por Isaac Moreira

Singles es una película sobre la amistad, las relaciones de pareja y el paso a la madurez de manera muy natural que cuenta con unos personajes muy creíbles. El punto de partida es bueno pero lo que realmente hace especial a Singles es la gran pasión por la música de Crowe –trabajó varios años como periodista para la Rolling Stone- y el gran acierto de enmarcar la historia en Seattle, en el momento de mayor auge del grunge (dejemos de lado lo de si el grunge era una realidad o un invento de marketing de las discográficas). Crowe utilizó la música como trasfondo fundamental para la historia. Los protagonistas se conocen, se enamoran y discuten entre conciertos de Soundgarden o Alice In Chains. Pearl Jam interpretan a los integrantes del grupo de Matt Dillon. Hay cameos de Chris Cornell o Tim Burton. La banda sonora cuenta con una selección de canciones fantásticas. Todo esto hace de Singles el retrato generacional de los 90 (por encima de Reality Bites).

SUEÑO DE ARIZONA (Arizona Dream, Emir Kusturika, USA, 1992)
Por Isaac Moreira

Para hacer esta película, Kusturika se empapó de la iconografía estadounidense, la asimiló y regurgitó a través de su personal punto de vista con el que el director yugoslavo consigue un film totalmente fiel a sí mismo donde no faltan sus filias y constantes cinematográficas. Es una extraña mezcla de drama y comedia –sorprendente como puede pasar de la sonrisa, incluso la carcajada, a la lagrimilla- aderezada con su surrealismo, y poesía visual. En ella no faltan músicos –en este caso mariachis- en escena o su obsesión por los inventos.
La película está protagonizada por Johnny Deep, Vincent, Gallo, Faye Dunaway, Lili Taylor y Jerry Lewis. Cinco interpretaciones brillantes de personajes extremos, ridículos, profundos, obsesivos, entrañables e insoportables, a veces al borde del paroxismo.

EL ÚLTIMO MOHICANO (The last of the mohicans, Michael Mann, USA1992)
Por Álvaro Tejero

El Último Mohicano inicia la trilogía de maravillas del cine de Michael Mann (Heat y El Dilema). Películas en las que la enfermiza perfección del director estadounidense consigue redefinir géneros o llevarlos a su máxima expresión, en este caso la aventura. Como es habitual en su filmografía, El Último Mohicano está llena de personajes llenos de pasión y un romanticismo fatalista; personajes llenos de movimiento que transmite una cámara de elegantes y contenidos desplazamientos y un actores que con el cuerpo y las miradas lo dicen todo. El público siempre se acuerda de su banda sonora siendo una obra llena de perfección técnica; desde esa fotografía naturalista a las composiciones llenas de simetría (Kubrick seguro que disfrutaba) pasando por un montaje que combina los planos generales con los detalles de la acción con fluidez y un trabajo de extras inmenso. Pero por encima de tantas cuestiones técnicas, El Último Mohicano es una de esas cintas de aventuras con las que los niños se aficionan al cine y las historias.