Hemos enviado la contraseña a su correo electrónico.

Ya está aquí la tradicional -y particular- lista con los discos que durante este año más nos han atrapado. El equipo que la ha conformado, además de servidor, es ya un clásico: el mandamás de Cine y otras drogas, Iván Fanlo y los incorruptibles Samuel Benito, Manuel Mercado y Cris B. Cano. Pero al igual que hicimos hace un par de años con Cris, hemos decidido volver a introducir una nueva pluma con la que añadir una nueva perspectiva al grupo y por ello hemos recorrido la península hasta tierras de Cádiz, donde hemos dado a parar con Santiago Cano, con lo que esta nómina de devoradores de música asciende desde este momento a seis.

Aunque ha sido un 2017 sin el revuelo necrológico del pasado año, no podemos comenzar el repaso del año sin mencionar a gente que mos ha abandonado durante estos 12 meses como Chuck Berry, Fats Domino, Gregg Allman, Glen Campbell, Clyde Stubblefield, Malcolm Young, Tom Petty, Grant Hart, Chris Cornell o Lil’ Peep y otros. Todos y cada uno de ellos ha hecho nuestras vidas un poquito mejor con su música.

En cuanto a lo acontecido este año no podemos pasar por alto ciertas ausencias en nuestra lista, como los ampliamente esperados aunque un tanto fallidos, trabajos de Arcade Fire, Bjork, Fleet Foxes, Grizzly Bear, Queens of the Stone Age, Father John Misty,The XX o Alt-J. Todos ellos, tanto los más noveles como los veteranos, son artistas de relumbrón que sin duda volverán a esta lista pero que, en la humilde opinión de estos seis odiosos en cuyo nombre escribo, en este 2017 han pinchado en hueso.

Pero ya puestos en ensalzar lo mejor del año, cuestión que nos reune aquí, hemos de mencionar a luminarias que están marcando el devenir de la década y que han vuelto a dar en la diana haciéndose merecedores de un hueco en esta exclusiva lista de 25 discos como Kendrick Lamar, St. Vincent, Laura Marling, The War on Drugs o Perfume Genius. También ha sido un año en el que hemos disfrutado con los chicos raros de la clase como Arca, King Krule, Mount Kimbie o John Maus. Así mismo hemos cosechado grandes discos de pop clasico como los de Julie Byrne o Alvvays.

En cuanto al Hip-Hop y el R&B, además del mencionado Lamar, cabe también destacar los trabajos de Moses Sumney, Vince Staples o Sampha. También hemos disfrutado con los tintes electrónicos de la música de Austra o Fever Ray así como los sonidos más cercanos al folk y la americana de Hurray for the Riff Raff o Kevin Morby. Hemos sido testigos del (ya imparable) auge de Lorde o Julien Baker así como el de la nota hispana de la lista, Rosalía. El futuro es suyo.

Y por último queremos poner en valor la labor de veteranos que mil veces nos han roto el corazón y que han vuelto por sus fueros en estos últimos meses con trabajos de altura: Nos referimos a Charlotte Gainsbourg y Stephan Merritt al frente de sus Magnetic Fields. Pero si por un retorno se recordará este 2017 es por el de Slowdive. Con su primer disco en 22 años, Neil Halstead y sus chicos han vuelto de entre los muertos y se han hecho, a base de melodías envenenadas y guitarras vaporosas, con el título de mejor disco del año. Que no tarden otros 22 años en publicar nuevo material.

Juanjo Baquedano

 

TOP DISCOS 2017

1.- Slowdive – SLOWDIVE

Iba a empezar la crítica del mejor disco del año 2017 pensando que si Neil Halstead quisiera ponerle la guinda al pastel debería decir: “¡Estábamos en la UVI; nadie daba un duro por nosotros; yo os entrego ahora un Slowdive libre, limpio, en primera, de ustedes, viva el Shoegaze!” Porque lo de esta gente ha sido algo extraordinario… Saltaron a la palestra simplemente por estar en el mismo sello que My Bloody Valentine, Ride y compañía, y sacaron tres discos que más o menos daban el pego. Con ellos alcanzaron un estatus casi de culto, que quizás mirando hacia atrás con un poco de nostalgia y benevolencia la gente sobrevaloró un poco. Y ahora tienen la poca vergüenza de arrejuntarse tras más de veinte años, subiéndose al carro del revival de una forma casi descarada, sacando el mejor disco que han hecho nunca. Me dice Lopera por el pinganillo que esta gente al final va a pasar a la historia y todo (man shrugging)… (Santi Cano)

2.- Perfume Genius – No shape

Mike Hadreas no necesita confirmación tras casi una década en los escenarios, pero este su cuarto álbum le ha supuesto la definitiva consagración como uno de los artistas más sugerentes de su generación. Tras un exitoso y reconocido “Too Bright”, en el que mantuvo una encarnizada pelea con sus demonios, nos trae una colección de canciones rebosantes de paz interior: la purga finalizó con éxito. El disco arranca como si floreciera con “Otherside” y termina con una especie de nana protectora, “Alan”. Entre medio nos esperan canciones reconfortantes y liberadoras, ricas en arreglos como “Slip Away” o “Wreath”; cantos por la aceptación, tanto del propio ser, en “Just like love”, como del otro, en “Sides”. Aunque seguiremos encontrándonos al Perfume Genius que conocíamos, nocturno y quebradizo, casi febril, en canciones como “Braid”, “Die 4 you” o “Choir”. Lo más interesante de este “No shape”, uno de los discos más emocionantes del año, es que parece indicarnos que la maduración de Hadreas como artista no ha hecho sino empezar. (Juanjo Baquedano)

3. – Arca – ARCA

El tercer álbum de Arca consigue dar un paso más allá en su progresión en cuanto a la creación de un álbum compacto y homogéneo, ya que tanto Xen (2014) como Mutant (2015) contenían trazos tan maravillosos como fugaces.
El planteamiento del nuevo álbum de Arca tiene varias características diferenciadas. Lo más llamativo es el uso definitivo de su propia voz y sus propias letras (animado por su compañera de viaje Bjork, utilizando un discurso centrado en el amor y la obsesión sobre una marco electrónico altamente perturbador e hipnotizante. Premio a la originalidad, demostrada con creces en temas como Piel, Anoche o la obra maestra Desafío. (Samuel Benito)

4.- Julien Baker – TURN OUT THE LIGHTS

Ya desde su arrebatadora portada, posiblemente mi preferida de todo este 2017, la jovencísima cantante y guitarrista norteamericana apuesta por la delicadeza y el lado más emo (ella misma ha declarado alguna vez su admiración por David Bazan o Ben Gibbard) del pop para este segundo trabajo, bajo el brazo de Matador Records. Canciones entretejidas por ritmos sencillos, crudos y repetitivos -casi hipnótcos-, la preciosa voz de Baker y unas letras que destilan una madurez asombrosa (recordemos que su impresionante debut fue con tan solo 20 añitos). De apagur la luz, tirarse en la cama y llorar a moco tendido. (Iván Fanlo)

5.- John Maus – SCREEN MEMORIES

Un tratado en 38 minutos sobre como abordar el fin de los tiempos.
Tras 6 años sin publicar nuevo material tras el estupendo “We must become the Pitiless Censors of ourselves”. La vuelta del a veces definido como experimentalista, goth-pop, retrofuturista se produce con unas grandes canciones de tono mas sombrío que las de su anterior álbum. Al sonido marca de la casa de sintes etereos, cristalinos, riffs quejumbrosos, líneas de bajo dominantes y toneladas de echo y reverb.
El tono pesimista de las letras y la irreverencia se expresan en un retorcido sentido del humor donde se mezclan las alusiones freudianas las influencias del lenguaje cinematográfico, recordando a John Carpenter y el synth-pop mas siniestro.
Canciones a destacar The Combine, Teenage Witch, Touchdown, Find out, The People are missing.(Manuel Mercado)

6.- Lorde – MELODRAMA

La juventud y las ganas de vivir se sienten al escuchar el maravilloso y resuelto disco de Lorde. No solo con temas movidos y dirigidos a la pista de baile sino con otra cara más relajada pero igualmente efectiva, de tal manera que el disco atrapa de principio a fin.
Las dudas que podía haber sobre el segundo disco de una chica de veinte años se disiparon con el primer single (Green Light), así como con la coetánea Supercut (hits destinados al baile, clásicos contemporáneos). Lo que más llama la atención es que mantiene el nivel en los medios tiempos de The Louvre, Sober o Homemade Dynamite e incluso, consigue destacar con las baladas Liability y Perfect Places. Y recordemos que tiene 20 años.(S.B.)

7.- The War on Drugs- A DEEPER UNDERSTANDING

A Deeper Understanding sigue la senda de su aclamado antecesor Lost in Dream.
La banda que lidera Adam Granduciel refina su propuesta y nos ofrece un disco de hondo calado, de esos de lenta digestión que siguen su curso lejos de las modas y las prisas de la vida moderna.
Reflexiones sobre la soledad, el amor y la aceptación de las decisiones que hemos tomado a lo largo de la vida revestidas de guitarras tintineantes, bajos engolados y una presencia constante de teclados y sintetizadores que nos guía en el viaje.
Un sendero lleno de recovecos por los que vale la pena perderse.
Busquen y encuentren su lugar en este disco. Habiten en él para siempre…(Cris B. Cano)

8.- King Krule – THE OOZ

“No sufras”
Etiquetado con tan solo 17 años como “La voz de una generación” , Archie Marshall, esta vez bajo su alias “King Krule” se destapa con una producción donde el jazz-rock , el garaje-punk y los ecos de Joe Strummer, Mike Skinner y Billy Bragg se dan de bruces con Burial sin caer en el pastiche.
The Ooz no es un álbum divertido tampoco fácil quizás por el tratamiento crudo de la producción sumado a que el autor vomita por momentos su miedo, el dolor de la ruptura amorosa, la melancolía y el aislamiento.
Sobresalen “Half man half shark”, “Life’s a riot”, “Czech One” y en especial “Dum Surfer”.(M.M.)

9.- St. Vincent – MASSEDUCTION

Annie Clark sigue abriendo camino en “MASSEDUCTION”. La de Oklahoma consiguió la patente de corso con su homónimo cuarto álbum hace tres años y no piensa renunciar a ella en lo sucesivo. Se sabe en ese status de los que que no siguen tendencias, sino que las crean, venga o no nadie detrás. Las odiosas comparaciones que ha vertido la prensa intentando acomodarla, servirla y desmenuzársela al personal (que si la Bowie femenina, que si el nuevo icono pop que necesita el mainstream) no son más que vanos intentos de domesticar y encajonar su potencial de animal musical total. En “MASSEDUCTION” encontramos a una Clark desaforada en trallazos funk robótico como “Pills” o “Masseduction” donde saca a relucir a esa fantástica guitarrista que es, espasmódica e intuitiva, mientras que en “Fear the future”, “Young lover” o “Sugarboy” encontramos esos crescendos tan típicos a los que nos acostumbró (y con los que nos atrapó) en discos como “Actor” o “Strange Mercy”. Y por si alguien aún lo dudaba, Annie Clark también es capaz de desnudarse y emocionar, como muestra en “Happy birthday, Johnny” o “New York”. Un nuevo trabajo notable con el que cimentar la carrera de nuestra 21st century girl. (j.B.)

10.- Fever Ray – PLUNGE

“La decisión de caer es mas dura que la caída”
Se ha hecho esperar la continuación del homónimo de 2009, mas con el megahit que es “If i had a heart”.de la excomponente de The Knife. Karin Dreijin ha grabado este álbum en Estocolmo contando en la producción con hasta 6 productores.
Con respecto al sonido las bases electrónicas características que exudan pop por todas sus compases, desde el synth-pop, hasta el tribalismo-gabber. Las letras abordan la sexualidad, la familia, la homosexualidad y como los nuevos conceptos al respecto afectan y modulan a la artista, el gender-fluid, la destrucción de la familia nuclear, Tinder .
De entre los cortes apuntar a “Wanna Sip”, “Mamas Hand”, ”To the moon” and back y “IDK about you”. (M.M.)

11.- Sampha – PROCESS

El mayor problema con el que ha tenido que enfrentarse un disco como el de Sampha es la multitud de propuestas que se envuelven a través del R&B con el post-dubstep y el soul y que nos han invadido (y nos invadirán), multiplicando por mil las técnicas de producción y los efectos vocales.
Por suerte, no solo con estos instrumentos se pueden defender los buenos discos, y este lo es, consiguiendo desgarrarnos el corazón en (No one knows me) like the piano o quedarse en nuestra cabeza como Blood on me. Auto producido por él mismo, la magia de Sampha está para quedarse. (S.B.)

12.- Mount Kimbie – LOVE WHAT SURVIVES

Mucho tardé en escuchar este tercer album del duo londinense ya que mi cupo de electrónica “experimental” se ha llenado hace mucho tiempo y no era muy fan de esos primeros álbunes. Error. Love what survives se pasea por influencias que van desde la música africana (Marylin, SP12 Beat) al kraut (Blue train lines, Delta) regalándonos un disco lleno de color. Mount Kimbie no solo intentan parecer que estas escuchando una banda, lo consiguen. Además como plus, las colaboraciones en la grabación van como anillo al dedo: King Krule, Micachu o James Blake. (I.F.)

13.- Julie Byrne- NOT EVEN HAPPINESS

Not Even Happiness es un disco tan delicado como la suave brisa del mar acariciándonos el rostro.
Quizá el secreto es la perfecta conjunción entre el maravilloso y desarmante timbre de voz de Byrne, esos tímidos punteos de guitarra y unos arreglos muy poco rebuscados.
Un disco de tardes otoñales, sofá y manta, que parece un diario de viaje.
A lo largo de nueve piezas la artista explora paisajes y lugares en los que ha vivido a lo largo de estos años y reflexiona sobre la soledad, la felicidad y el apego.
“Follow my voice” aconseja Byrne al empezar el álbum. Sin duda, debemos hacerlo… (Cris)

14.- Mount Eerie – A CROW LOOKED AT ME

Lo normal cuando sientes la devastación de que muera tu mujer tras sentirte más unida a ella que nunca, pocos meses después de dar a luz a lo que más quieres en el mundo: componer el disco más bonito posible, como Phil Elverum mismo ha explicado, “desde la habitación donde ella falleció, usando sus instrumentos musicales, escribiendo en su papel, usando hasta su púa… y mirando por la misma ventana desde la que ella miraba al exterior”. Si no se supiera todo esto simplemente admiraríamos unas canciones hermosísimas, pero claro, toda esa información es inevitable que se te meta en las entrañas y tener este disco entre manos se convierte en una experiencia estremecedora. My Chasm acaba con un ¡Death is real! y a priori uno interpretaría el disco como una muestra de dolor infinita. A mí me gusta pensar que es uno de los mejores cantos al amor que he escuchado nunca. (S.C.)

15.- Alvvays – ANTISOCIALITIES

Alvvays, la banda proveniente de Toronto ha vuelto este 2017 con un nuevo trabajo bajo el brazo titulado Antisocialites.
Tras el éxito de su debut de título homónimo y enmarcada en su particular visión Surf- Indie Pop-Rock ponen en escena una nueva propuesta sin arriesgar demasiado en lo que a planteamiento musical se refiere. Ni falta que hace.
Siguen sonado guitarras saltarinas (aunque más crudas y distorsionadas) y una batería vaporosa guiada por una línea de bajo de precisión milimétrica.
Pero no os dejéis engañar por la calidez de las melodías, las letras encierran matices oscuros aunque tomados desde una perspectiva optimista lo que hace que el conjunto suene liviano.
Consiguen que suene fresco sin ofrecer nada nuevo y eso no es fácil aunque lo parezca.
En definitiva, un muy buen disco de pop para todo tipo de oídos. Yo no me lo perdería…(Cris)

16.- The Magnetic Fields – 50 SONG MEMOIR

Admitámoslo: Stephin Merritt no hará nunca nada mejor que 69 Love Songs; pero simple y llanamente porque es uno de los mejores discos de la historia. Teniendo en cuenta esto, y que cuando saque cualquier disco inevitablemente se hará una comparación estúpida, hablemos de lo que nos trae entre manos y que no es otra cosa que el testamento vital hasta la fecha de nuestro héroe neoyorquino: cincuenta canciones como cincuenta soles, recapitulando experiencias vitales de sus cincuenta años vividos. Proyecto ambicioso en el que se desenvuelve como pez en el agua y que mejora escucha a escucha, en él recorremos su vida y sensaciones vividas desde la infancia hasta la madurez actual. A priori un fan decepcionado con discos anteriores podría encararlo con cierta reticencia, pero es empezarlo y desear que no se acabe nunca. (S.C.)

17.- Laura Marling – Semper femina

No debe ser fácil ser señalada como abanderada de una generación de renovadores del folk inglés cuando no tienes ni 20 años. Un peso que se acrecenta con cada disco que pares y entendemos que a la larga acabó pasando factura a la buena de Laura, ya que llegó a sentir la necesidad de huir de su “responsabilidad” (como su admirado Dylan) para afincarse en una ciudad extraña en la que difuminarse entre la multitud. De ello nos habla en “Semper femina”, su sexto trabajo. En ese exilio (interior y exterior) se sintió despojada de sí misma, su feminidad, llegando incluso a dudar de su valía. Ese doloroso (y a la postre gozoso) proceso vital hasta la Laura empoderada de hoy nos ha traido un puñado de canciones a la altura las de su aclamado “Once I was an eagle”: El terciopelo de su voz y los delicados y tenues arreglos nos arropan en “Wild Fire”, “Always this way”, “Next time”. Hallamos notas discordantes como “Don’t pass me by” (canción como creada para Dusty Springfield) o “Nothing, not nealy”. Mención aparte es “The valley”, quizás su factura más bella hasta la fecha, en la que saca a relucir su particular forma de pellizcar la guitarra que (junto a los arreglos de cuerda) evoca a Nick Drake. Afortunados somos de tener a un clásico de 27 años que responde al nombre de Laura Marling. (j.B.)

18.- Moses Sumney – AROMANTICISM

Tras su prometedor EP Lamentations de 2016, Moses Sumney nos ofrece un sobrecogedor debut.
Un disco sobre la belleza de la soledad y la posibilidad de amarla.
Once pistas de evocadora sensibilidad que cuestionan la hegemonía del amor romántico como única vía posible.
Riquísimo en matices con toques de soul clásico, pop, jazz de vanguardia, electrónica futurista (entre otros) y unos arreglos instrumentales sutiles y preciosistas.
Y por si fuera poco, la voz de Sumney. Su falsete extraterrerse brilla con luz cegadora tanto en las piezas más acústicas como en las más orquestales y nos guía en ese camino entre el sueño y la realidad que supone su disco de debut.
Sin duda, uno de los discos más estremecedores que nos ha dado 2017. Imprescindible… (Cris)

19.- Kendrick Lamar – DAMN

El genio de Compton vuelve a sacarse otro disco más que notable, lo que empieza a ser una costumbre totalmente afortunada para sus oyentes. Recordemos la grandeza de sus anteriores trabajos, incluso en los descartes de Untitled Unmastered no hay ningún tema descartable.
La grandeza de este disco como en sus anteriores, es que no se repite en su fórmula. Si buscáis esos coqueteos con el jazz o el funk de To Pimp a Buttefly olvidaros de este disco. El pop, el R&B, incluso algo de trap y de rock aparecen en este disco mucho más pausado que su predecesor, pero sin descartar su lado más gamberro (como las geniales Humble o DNA).
Grande, suma y sigue. (S.B.)

20.- Hurray for the riff raff – THE NAVIGATOR

En ocasiones hay que volver a casa para asimilar las enseñanzas que has adquirido en tu deambular por el mundo. Eso parece haberle sucedido a a Alynda Lee Segarra (originaria del Bronx) tras diez años al frente de su banda afincada en New Orleans, Hurray for the Riff Raff. Y es que The “Navigator” es un canto a la ciudad de Nueva York, un mapa sonoro, casi una guia de supervivencia en la que conviven el rock de raiz americana y el folk habituales de la banda mezclado con los ecos del Doo-Wop sonando en los soportales o el discurrir del día en El Barrio con sus penurias y esperanzas. Canciones como “Living in the city”, “Hungry Ghost” o “The Navigator” confieren un aroma de clásico pero atemporal, mientras que “Rican Beach” y -sobre todo- la emocionante “Pa’lante” se erigen en himno inmediato para tantos sin nombre latinos y afroamericanos que la ciudad devoró. Allá en alguna parte tanto Lou Reed como Willy DeVille se habrán quedado tranquilos al saber que han dejado las crónicas de su querida y amada ciudad en buenas manos, las de Alynda Segarra. (j.B.)

21.- Aldous Harding – PARTY

El segundo disco de la neozelandesa Aldous Harding confirma a una artista mayúscula, comprometida hasta el límite con sus canciones.
Sin dejar de lado ese folk oscuro y desnudo de su debut, en esta ocasión nos ofrece una cara más luminosa, casi feliz, fiel reflejo de su momento personal actual.
Canciones que tienen la rara cualidad de sonar a la vez delicadas y fuertes.
Y en eso su majestuoso registro vocal tiene una importancia capital. Posee una teatralidad mágica que dosifica con maestría consiguiendo que cada canción suene distinta.
Arreglos ricos y sutiles, ocasionales coros de voces como la de Mike Hadreas (Perfume Genius) y silencios que hablan. Cada detalle cuenta.
Estamos ante un nuevo talento versátil con un disco irresistible que por méritos propios debe ocupar (en opinión de servidora) un hueco entre lo mejor del año…(Cris)

22- Rosalía – LOS ÁNGELES

Rosalía se ha convertido, por méritos propios, en una de las grandes revelaciones de este año, tanto por acercar a personas reacias a escuchar flamenco como por regalarnos un disco maravilloso (aunque también tenga sus detractores por apropiación cultural del flamenco, como han querido declarar algunos). Lo cierto es, sin entrar en polémicas, que el binomio entre frescura y clasicismo que otorga la cantaora catalana a todas las canciones de Los ángeles es envidiable. Quien no acabe llorando escuchando tan solo las cuatro primeras canciones del disco (Si tu supieras compañero, De plata, Nos quedamos solitos y Catalina), no es humano. (I.F.)

23.- Austra – FUTURE POLITICS

Con un título que deja poco a la imaginación sobre lo que nos vaos a encontrar en su interior, este Future politics es el canto utópico y revolucionario de la banda canadiense. Revolucionarios pero sin dejar de lado la electrónica más bailonga, puesto que me parece su disco más apto para la pista de baile hasta el momento y con más hits instantaneos (Así lo demuestran Utopia y I love you more than you love yourself). Y, llámenme loco, será por las similitudes que yo veo entre Katie Stelmanis y Lisa Gerrard, pero Austra cada vez me recuerdan más a una suerte de Dead Can Dance pero electrónico… lo que es otro punto a su favor. (I.F.)

24.- Charlotte Gainsbourg – REST

“Bags of style and charme”
Cuando se anuncio nuevo disco de Charlotte con Paul McCartney,Connan Mockasin, Guy Manuel de Homem-Cristo, Owen Pallet y la producción de SebastiAN las expectativas se dispararon además por primera vez la propia Charlotte se iba a ocupar de las letras.
Puede que por esto sea su disco mas personal y donde mas se ha explayado demostrando una paleta de registros vocales poco vistos hasta ahora por parte de la francesa. Asimismo todo el álbum deambula por el dolor y la frustración de la perdida de un ser querido.
La producción no va a la zaga de las letras y el gran trabajo de Homem-Cristo ofrece un gran “ensamblage” dotando al sonido de modernidad, saudade y atmósferas intimistas y delicadas. Notables los arreglos de Owen Pallet que nos retrotraen a lo mejor de la tradición musical francesa.
Canciones a destacar Les Oxalis, Rest, Songbird in a Cage (de Paul McCartney),Ring a Roses y Deadly Valentine. (M.M.)

25.- Kevin Morby – CITY MUSIC

Kevin Morby lo ha vuelto a hacer. En estos tiempos [añádase aquí el adjetivo que más guste] donde a un pobre melómano amante del rock americano de siempre le cuesta la mismísima vida encontrar un disco que merezca la pena, tenemos la suerte de que nos llegue nuestra entrega anual del exbajista de Woods. City Music es un disco que se devora de principio a fin y que sigue la senda marcada por el excelso Singing Saw. Canciones como Crybaby, 1234 (versionaza del People Who Died de The Jim Carroll Band) o la que da título al disco, City Music, hacen que servidor cuando no sabe qué escuchar, una voz dentro de él siga diciendo: ¡Kevin Morby! (S.C.)