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Por Sixth Man 77

The Ritual es una de las últimas producciones de terror llevadas a la pequeña pantalla por Netflix. Se trata de la adaptación de la novela homónima del británico Adam Nevill.

Una pandilla de viejos amigos se reúne en un pub londinense mientras planean su próxima escapada. El tiempo y la vida adulta parecen haberlos ido distanciando y tan solo en estos viajes se vuelven a reunir como lo hacían antaño. Al salir de allí,dos de ellos entran en un local para comprar alcohol y seguir con la fiesta. Para su sorpresa, la tienda está siendo atracada y uno de los amigos muere asesinado ante la impasibilidad del otro, que queda completamente acobardado tras un mostrador. Seis meses después emprenden el viaje que habían planeado,a modo de tributo por el amigo fallecido.La travesía consiste en cruzar el parque nacional de Sarek, situado en la Laponia sueca, un lugar prácticamente virgen y aislado. Pero el distanciamiento existente ha crecido y hay asuntos no resueltos que parecen planear sobre el grupo. A los pocos días de travesía uno de ellos sufre un ligero percance que los obliga a dejar el sendero marcado para adentrarse en el bosque con el fin de llegar lo antes posible al destino final de su excursión. A partir de ese momento se adentrarán en una naturaleza salvaje e inhóspita que transformará de manera violenta su futuro.
The Ritual no es una propuesta novedosa, sería extrañísimo en los tiempos que corren que lo fuera, pero sí plantea un buen hacer a la hora de contar una historia y eso es, al fin y al cabo, lo que muchos buscamos cuando nos sentamos delante de una pantalla. Vienen a la memoria ecos de Neil Marshall y sus grandes aportaciones al género como fueron Dog Soldiers o la genial The Descent y, para los más cinéfilos,incluso puede recordar a la premisa inicial de la genial Deliverance del francotirador John Boorman o incluso a la casi olvidada Southern Comfort de Walter Hill. Una historia de hombres que tratan de relacionarse con un entorno natural desconocido pensando que es lo mismo que hacerlo en su mundo urbano cotidiano. Craso error. Lo telúrico se adueñará de la situación y los protagonistas serán marionetas que se muevan a su antojo. Pero, por si esto fuera poco, en The Ritual existe un componente central muy interesante a mi modo de ver;me refiero al paganismo nórdico. La mitología escandinava cuenta que fueron los dioses que habitaban Asgard, los cuales representaban la cultura y la sabiduría, quienes acabaron con los gigantes, que representaban a su vez la naturaleza caótica, primitiva e indomable. El paganismo, en otras palabras. Estos gigantes habitaban en Jötunheim y desde allí atacaban y devoraban a los humanos que vivían en Midgard. Estos ingredientes que podrían parecer pretenciosos, o «tan frikis» como diría alguno, se presentan en la historia de manera muy sutil, con lo que se consigue que exista, para el amante de esta mitología, un aliciente más para disfrutar de la historia y, para el neófito en estas lides, un trasfondo dela narración de la película casi desconocido, atractivo y muy perturbador.Una mezcla más que interesante para una película de terror.En su vía crucis a través de los bosques de abedules centenarios,estos chicos de ciudad se toparán, para empezar, con lo que parece un sacrificio ritual para más tarde dar con sus huesos en una cabaña abandonada plagada de runas y dominada por lo que parece la representación iconográfica de algún tipo de deidad ancestral. Lo real y lo onírico comenzarán a mezclarse y la frágil unión del grupo se irá fragmentando hasta casi el paroxismo.Y todo ello sin caer en lo facilón, sin aspavientos, dejando entrever un «monstruo»que es probablemente el mayor acierto estético del film y manteniendo ese aroma a cine de serie B que tan bien funciona dentro del género.
En el apartado actoral, el grupo actúa de manera casi coral aunque, obviamente, el personaje con más carga dramática interior es el interpretado por Rafe Spall. Muy correcto en el papel en todo momento, al igual que sus compañeros, pues los personajes son clásicos arquetipos de este tipo de cine y todos aprueban con nota sobre todo gracias a la secuencia de la cabaña, punto de inflexión dentro de la historia, en la que el terror se siente a través de sus rostros y no a través de las imágenes mostradas.

En definitiva, una película entretenida que no pasará a los anales de la historia como no lo han hecho otras decenas de miles de títulos pero que sí sirve para pasar un buen rato.

Nota: 6’5