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Por Isaac Moreira

Cada vez que Marvel lanza una nueva película se generan grandes expectativas. Tanto sus lectores como el gran público, que no ha abierto un tebeo en su vida, acuden en masa al estreno.

La sólida arquitectura del MCU, más la arrolladora Disney y su buen marketing, han conseguido que este humilde servidor asista atónito a conversaciones, en otro tiempo surrealistas, como dos chicas extremadamente pijas posicionándose a favor del Capitán América y de Iron Man poco antes del estreno de Civil War. Es indudable que Marvel/Disney han hecho muy bien su trabajo. Incluso han conseguido convertir en grandes éxitos a personajes tan desconocidos para el gran público como Ant Man, Dr. Strange , Guardianes de la galaxia o Black Panther.

En el 2008 Iron Man inició el universo compartido. En 2012 Vengadores rompió records de taquilla con algo nunca hecho hasta entonces, un crossover con los personajes de 4 películas diferentes donde todo encaja como un guante. Ahora Infinity War va un paso más allá: reunir a todos sus personajes, más de 60, en una sola película. Convirtiéndose en el crossover definitivo y desatando la locura y el hype.

Marvel parece sinónimo de éxito, sin embargo no siempre fue así. Existió un Marvel antes de Marvel. Una historia llena de episodios piloto condenados al olvido y de películas tan bochornosas (algunas ya contando con Kevin Feige, hoy el gran arquitecto de Marvel) que ahora dan risa, y en su época daban pena dejando un sabor agridulce en los aficionados: poco presupuesto; pésimos o inexistentes efectos especiales; malas actuaciones; escaso respeto por el comic original…

Para celebrar los 10 años de Marvel y su Infinity War haremos un pequeño repaso a esas películas hasta la llegada de Iron Man en el 2008. Nos centraremos en las producciones estadounidenses y dejaremos de lado las series, la animación o los fan films.

¡Iniciamos el viaje!

 

SPIDER-MAN: EL HOMBRE ARAÑA (The Amazing Spider-Man, E.W. Swackhamer, 1977-Ron Stalof, 1978-Don McDougall, 1978, USA)

A finales de los setenta se inició un proyecto para hacer varias series de acción real. Spidey obtuvo su primera serie de acción real en el 77. La serie duró poco en antena ya que la cadena de televisión emitía también Wonder Woman y les asustaba ser considerada como la cadena de los superhéroes. Tampoco fue muy bien recibida por los aficionados. Era bastante difícil trasladar las habilidades del Trepamuros a pantalla, no aparecían la gran mayoría de los personajes de los tebeos y carecía de su característico trasfondo social. Por otra parte, teniendo en cuenta el año en el que está producida, la serie cumple. El traje está bien hecho. Le vemos trepar por las paredes, saltar desde edificios y usar su telaraña. Lo peor son sus guiones extremadamente naif.

Varios capítulos de serie se exportaron como películas: Spider-man: El hombre  araña, Spider-Man 2: El Hombre Araña en acción y Spider-man el desafio del dragón.

EL INCREÍBLE HULK (The Incredible Hulk, Kenneth Johnson-varios-, USA, 1977)

Hulk también consiguió su propia serie, al igual que Spiderman. La verdad es que el formato de capítulo autoconclusivo se adaptaba bastante bien a la figura de un Bruce Banner, nómada y fugitivo. En la serie se llama David Banner, el porqué del cambio de nombre sigue siendo un misterio para mí. Cada nuevo pueblo-ciudad, nueva aventura, nuevo episodio. La serie aguantó bastantes años y se hicieron varios telefilms en los que llegaron a salir Daredevil (El juicio de Hulk) o Thor. La verdad es que no eran mejores que un episodio del Equipo A o El coche fantástico pero la imagen y actuación de Lou Ferrigno como Hulk es tan icónica como KIT. Y ojo, que Bill Bixy ya tenía en mente el universo compartido de Marvel 30 años antes que Kevin Feige. Luchó por realizar un film compartido con su compañero de cadena Spiderman pero no pudo ser. A saber cómo habrían evolucionado los superhéroes en la pantalla de haberlo conseguido.

DOCTOR EXTRAÑO (Dr. Strange, Philip DeGuere, USA, 1978)

Donde Spidey y Hulk triunfaron, el Dr. Extraño fracasó. Su proyecto de serie quedó en un simple episodio piloto. Quizá por acercarse más al misterio y el terror (por la presencia de demonios, hechiceros, brujas, posesiones…) no encajó dentro de los cánones de la cadena de televisión. Sin embargo, para el poco presupuesto y la época, es una película interesante. Sobre todo para los amantes de la serie b, ya que tiene un tono cercano a la Hammer. Los efectos especiales son cutrecillos pero carismáticos. Curiosamente, de los cuatro pilotos, este fue el que más le gustó a Stan Lee.

CAPITÁN AMÉRICA (Capitain America, Rod Holcomb-Ivan Nagy, USA, 1979)

El Capi tampoco consiguió su serie pero llegaron a hacer una segunda película para televisión aparte del piloto. Steve Rogers es interpretado por un ex jugador de fútbol americano, por lo que tiene bien de músculos, pero de actuar… poco. Aquí, Steve es un pintor callejero nómada con furgoneta e hijo del auténtico Capitán América de la II Guerra Mundial. Para curarlo tras un accidente de tráfico recibe el suero del esteroide definitivo de su padre, por lo que solo él es compatible. A partir de aquí, el médico que se lo suministra se empeña en que asuma el rol de su padre. Steve tarda en aceptar más de media película y, cuando al fin le convence, el médico le da un escudo de plexiglás medio transparente, un traje salido de los gladiadores americanos y un casco de moto con unas alitas pegadas con superglue. También le proporciona una moto increíble con modo mute (para que no le oigan llegar aunque le vean), turbo boost, ala delta y la habilidad de caer de pie cuando el Capi la lanza por los aires. En la secuela aparece Christopher Lee intentando dignificar unas frases sin pies ni cabeza.

HOWARD: UN NUEVO HEROE (Howard the Duck, William Huyck, Usa, 1986)

Maravillosa película producida por George Lucas y tremendo batacazo de taquilla que le dejó temblando la cuenta corriente. El público y la crítica se cebaron tanto con el pobre Howard, y con que fuera un pato, que casi le ocultaron por completo en la promoción para su lanzamiento fuera de Estados Unidos. Se dice que para los seguidores del personaje era demasiado blando y para las familias resultaba más subido de tono de lo normal. ¡Tonterías! Howard el pato es una gran película. Lea Thompson, Tim Robbins y Jeffrey Jones están geniales, las canciones molan un montón y el traje de Howard es una proeza técnica. Una gran cinta de aventuras muy recomendable y un personaje a reivindicar. Ojalá se hiciera una nueva película de Howard. Quién sabe, después de verlo en la escena post créditos de Guardianes de la Galaxia todo es posible.

THE PUNISHSER (VENGADOR) (Mark Goldblatt, Australia, 1989)

Antes de que Netflix le hiciera justicia ha habido tres castigadores diferentes. El primero fue Dolf Lundgren en 1989 con el pelo teñido de negro, una barba de cuatro días mal pintada de gris y un careto de empanado que no cambia en todo el metraje (Lundgren nunca ha sido un buen actor, pero es que aquí ni lo intenta). En la película poco se preocupan de su origen y empieza ya castigando desde el principio. En este caso, además de los gansters tradicionales, también se encargará de yakuzas, samuráis y ninjas (intentando aprovechar el tirón de la ninja exploitation). Aún con todo no es una mala película.

CAPITÁN AMÉRICA (Capitain America, Albert Pyun, USA, 1990)

Film que no pertenece a la Cannon, pero casi. Los derechos del Capi y el guión original les pertenecían y, después de dar unas cuantas vueltas por varias productoras, el proyecto terminó en manos de Albert Pyun, director habitual de la Cannon. Trama: el presidente de los Estados Unidos es secuestrado en Roma por Cráneo Rojo, líder italiano de todo el mal en el mundo, para evitar que proponga una ley para cuidar el medio ambiente. El Capi, vuelto a la vida después de quedar congelado en la II Guerra Mundial, lo impedirá. El traje del Capi está sacado literalmente de los tebeos, con sus botas de corsario, sus alitas en la sien y unas cutres orejas de plástico pegadas en vez de hacer un agujero para sacar las del actor (demencial). También lleva incluidos unos abdominales de látex en el traje que se arrugan cuando el Capi se inclina (juas!!).

El origen está medianamente aceptable, el Capitán América es un bonachón inocentón. Sin embargo, comprendes que algo falla cuando no hace más que comer hostias, correr ante los malos y, cuando le llevan en coche, hacer como que se marea para robárselo al pobre conductor… ¡¡2 veces!!! Por Dios, no sé yo si este comportamiento tan indecoroso es propio del Capitán América.

LOS CUATRO FANTÁSTICOS (The Fantastic Four, Oley Sassone, USA, 1994)

Los 4F han sido llevados a la pantalla en 4 ocasiones. Lo más llamativo es que la mejor versión que existe hasta ahora de La Primera Familia es la producida por Roger Corman. Esta película se hizo única y exclusivamente para retener los derechos de Los 4F, ya que estaban a punto de caducar si no se realizaba una ese mismo año. Nunca hubo intención de estrenarla en cines (todo el equipo trabajó engañado). Sin embargo, dentro de su falta de presupuesto, la película funciona porque sí que mantiene el espíritu de Los 4 Fantásticos. Respeta los roles de cada miembro, que es de agradecer. Los poderes, aunque los efectos especiales sean algo precarios, están ahí. Y es la única vez que hemos podido ver a un Dr. Muerte medianamente parecido al de los comics (es indignante el trato que ha recibido el mejor villano de Marvel hasta ahora). También es cierto que el Hombre Topo es horrible. En realidad no es una gran película. Ni si quiera una buena película, pero visto lo que ha venido después… a mí me sirve hasta que Marvel pueda hacer la película que merecen Los 4 Fantásticos.

GENERACIÓN X (Generación X, Jack Sholder, USA, 1996)

Otro episodio piloto de una serie que nunca llegó a existir, basada en la colección del mismo nombre. La idea no era mala: nuevos mutantes que ingresan en la escuela Xavier para jóvenes talentos, tutelados por Emma Frost y Banshee. La serie iba a contar con algunos de los personajes del tebeo (Júbilo, Pellejo y M) y otros nuevos creados para la tele. Sin embargo el enfoque fue totalmente erróneo. Un enfoque juvenil de fantasía con constantes planos inclinados con fuertes focos de colores iluminando los escenarios y a los actores como si de un capitulo de Pesadillas se tratase. Unos actores sin mucho talento (ni creyéndose su papel) y un villano sobreactuado como una mala imitación de Jim Carrey tampoco ayudaron a sacar adelante el proyecto.

BLADE (Stephen Norrington 1998-Guillermo del Toro 2002-David S. Goyer 2004, USA)

Adaptación libre del cazador de vampiros de Marvel. Funciona muy bien como cine de acción y tiene algunas escenas visualmente muy potentes. En especial, la segunda parte entrega, dirigida por Guillermo del Toro, es bastante buena (quiso hacerla para demostrar a los grandes estudios que se podía ocupar de grandes producciones y, así, conseguir sacar adelante Hell Boy, proyecto por el que estaba luchando hacía tiempo). La tercera ya baja el listón (este patrón -buena, muy buena, normalucha o malilla- lo veremos repetido más de una vez en Spider-Man o X-Men, por ejemplo). También son destacables las bandas sonoras de la primera y la segunda: techno, electrónica y hip hop (Massive Attack, New Order, Ice Cube, Cypress Hill…).

OBJETIVO MANHATTAN (Nick Fury: Agent of Shield, Rod Hardy, USA, 1998)

Antes de que Samuel L. Jackson se hiciera cargo de Nick Fury, hubo otro grande que lo encarnó: David Hasselhoff. Sorprendentemente Hasselhoff da el pego como Nick Fury. En algunos planos es su viva imagen… hasta que abre la boca y comienza actuar.

Este nuevo aborto de serie para la Fox tiene tantas cosas en común con una producción de Asylum que se hace muy divertida de ver (fotografía, escenarios, banda sonora, edición y un guión tan malo como las interpretaciones de Hasselhoff. Aunque aún hay actores peores. Concretamente su enemiga de Hydra, Andrea Von Strucker). Una pena que no incluyeran tiburones gigantes. Aunque, quien sabe, igual lo tenía previsto para más adelante. Por último, puntualizar que Hasselhoff se sintió dolido con Marvel cuando le dieron SU papel a Samuel L. Jackson, ya que, según dice, recibió los elogios de Stan Lee por su interpretación y le reconoció como el Nick Fury definitivo ahora y por siempre.

X-MEN (Bryan Singer 2000, 2003, 2014, 2016-Brett Ratner 2006-Mathew Vaughn 2011, USA)

Quizá la primera película buena del Marvel superheroico. Para empezar, el casting es acertadísimo. Ian McKellen como Magneto, Patrick Stewart como Charles Xavier y Hugh Jackman como Lobezno. Pese a los muchos cambios necesarios para llevar a los mutantes a la gran pantalla, Bryan Singer se ganó a los lectores y no lectores de comics por igual. X-Men 2 (2003) elevó el nivel notablemente para luego caer en picado con X-Men 3 y las películas en solitario de Lobezno. Afortunadamente Matthew Vaughn supo reconducir la franquicia con ese giro insospechado que fue X-Men: primera generación (2011). A partir de aquí comenzó la caída de los mutantes. La compleja continuidad (siempre se puede argumentar un clásico de los mutantes, realidades paralelas y futuros posibles que terminan entremezclándose) y películas cada vez más discutibles hacen que sus últimas producciones (X-Men: Fénix oscura y Los nuevos mutantes) deban ser muy retocadas o incluso puede que ni si quiera se estrenen, ya que Fox ha sido comprada por Disney. No obstante, ahora que los mutantes han vuelto a Marvel, esperemos que puedan disfrutar de un reinicio por todo lo alto como se merecen.

SPIDER-MAN (Sam Raimi, USA, 2002, 2004, 2007)

Menudo ritmo lleva el Trepamuros, 3 Spidermans diferentes en solo 15 años.

Spidey estuvo pasando de mano en mano, de estudio en estudio durante muuucho tiempo (incluso James Cameron luchó por llevarlo a la gran pantalla). Finalmente fue Sam Raimi quien consiguió hacerse cargo del lanzarredes. Afortunadamente Raimi era un friki enamorado de Spidey. Comprendía las claves que hacen de Spidey un héroe tan especial y las trasladó a la gran pantalla con mucho cuidado y cariño. Las tres películas de Raimi están llenas de guiños al universo de Spiderman (a destacar J. K. Simmons como J. J. Jameson. Fantástica cada una de sus apariciones en pantalla). Por su parte, Tobey Maguire encarna un Peter Parker más pardillo de lo que debería pero se hizo con el personaje sin problemas y se hizo querer. De la triología de Raimi, la segunda es una de las mejores películas de superhéroes y, aunque en Spider-man 3 bajara mucho el nivel, sigue siendo bastante mejor que el bodrio (y su secuela) que firmaron cinco años después Marc Webb y Adrew Garfield.

DAREDEVIL (Mark Steven Johnson, USA, 2003)

Antes de que Netflix hiciera esa obra maestra de serie que es Daredevil y de que Ben Affleck se abrochara el batcinturón existió esta… cosa. En un principio parece que intentan hacer honor al Hombre sin miedo incluyendo muchos elementos clásicos e icónicos: Ben Urich, Kingpin, Bullseye, Foggy Nelson, Elektra y su muerte a cargo de Bullseye…Pero la película es un fiasco. Muy influenciada por Matrix o El Cuervo, el film se reduce a una búsqueda constante de la pose molona y dinamismo sin fin a través de montaje y movimiento de cámara. Todo esto termina en una película plana y la acción ni fluye ni resulta creíble. El guión el flojo, los diálogos aburridos y las actuaciones… Jennifer Garner es más sosa que un palo, Collin Farrel está perdidísimo y medio sobreactuado, y a Affleck le queda el papel muuuuy grande. Y todo esto entre canciones heavy moñas con Evanescence a la cabeza (sí, también tenemos que agradecer a Daredevil que lanzara la carrera de este grupo).

HULK (The Hulk, Ang Lee, USA, 2003)

El recién laureado Ang Lee por Tigre y Dragón sorprendió a todos dirigiendo Hulk. Ojalá nunca lo hubiera hecho (aún recuerdo la decepción y el cabreo generalizado al salir del cine con mis amigos). Lee se empeñó en usar constantemente absurdas y horribles transiciones “comiqueras” y añadir drama e introspección cuando lo que todos queríamos ver era a Hulk  desencadenado arrasando ciudades y partiéndose la cara con otros engendros gamma. En vez de eso tuvimos un Hulk que le venía grande al CGI de la época, que rompe unos cuantos tanques y se pega con… un caniche mutante???  Y el anticlímax final… mucha explosión, chispitas y humo y pocas tortas. Y qué decir de Eric Bana. Pésimo Bruce Banner y menudas caras de estreñido durante la transformación. Mejor permanecer alejado de esta versión de La Masa (guiño para la vieja escuela).

EL CASTIGADOR (The Punisher, Jonathan Hensleigh, USA, 2004)

En el 2004 llegó la versión de Thomas Jane. Film repleto de buenas intenciones, incluso tenían a John Travolta de enemigo de el Castigador, pero fallido. Hay un cierto aire de telefilm del que no puede escapar y la escena de la muerte de la familia de Frank Castle está casi plagiada de Mad Max. Pero resulta entretenida para un domingo tonto en casa. En el 2012 Thomas Jane produjo un corto y volvió meterse en la piel de Frank Castle para dar su visión del Castigador, algo más cruda que en la película: Dirty Laundry.

MAN-THING. LA NATURALEZA DEL MIEDO (Man-Thing, Brett Leonard, USA, 2005)

Curiosa elección de personaje Marvel para llevar a pantalla. The Man-Thing fue una producción para el canal Sci Fi Channel. Una película de terror en el que la criatura del pantano se encarga de vengar los crímenes contra la naturaleza cometidos por las perforaciones petrolíferas en los sureños pantanos de la Norteamérica profunda. La película es bastante floja. Todo consiste en seguir los pasos de nuevo sheriff que investiga las muertes y se ve poco al Hombre Cosa. Como curiosidad Rachel Taylor, co-protagonista de Jessica Jones (y futura Hell Cat), es la protagonista femenina.

LOS 4 FANTÁSTICOS (Fantastic Four, Tim Store, USA, 2005-2007)

Tremendo error de casting desde Jessica Alba como Sue Storm hasta Julian McMahon como Víctor Von Doom (este actor es casi un insulto para Muerte). Un guión muy flojo saturado de comedia tonta, motivaciones absurdas donde nadie se cree su papel (Jessica Alba confesó molesta que siempre le pedían actuaciones menos reales y más exageradas). Totalmente carente de los tres pilares básicos para los 4F: acción, aventura y ciencia ficción. Cuando ves como aprovechan cualquier excusa para sacar a Jessica Alba ligera de ropa, sabes que la película va a ser una tomadura de pelo para/con los lectores de los 4F. En la secuela, más de lo mismo con algo más de acción y, aunque Estela Plateada tiene un par de buenas escenas y hay un buen guiño al Super-Skrull, ver a Galactus reducido a una mera nube incandescente y la forma en que le derrota su propio heraldo es indignante.

ELEKTRA (Rob Bowman, USA, 2005)

Si Daredevil dejó insatisfecho a todo el mundo Elektra va un paso más allá. Película tan sosa como Jennifer Garner y su perpetua cara de palo. Los efectos especiales son de primero de Adobe After Effects y la acción cutrecilla. La trama podría haber sido interesante si hubiese caído en mejores manos pero ni guionistas ni director ni actores eran los más apropiados para Elektra. Eso sí, a Garner que no le falte ventilador cada vez que se enfunde el traje.

GHOST RIDER (Mark Steven Johnson, 2007- Mark Neveldine, Byan Taylor, 2012, USA)

Nicolas Cage en toda su gloria. ¿Esto quiere decir que es una buena película? Conociendo a Nick y que Mark Steven Johnson (director de la infame Daredevil) se encarga de guión y dirección, la cosa no pinta bien. Nicolas Cage disfruta de su papel (recordemos que es todo un frikazo de los comics. Eligió Cage de apellido por Luke Cage y llamó a su hijo Kal El Cage). Disfruta demasiado por lo que la sobreactuación es constante en las dos entregas. ¿Y las películas? La primera algo aburrida, en ella el diablo recluta al Motorista Fantasma para detener a unos demonios que se le han rebelado (aunque son unos pánfilos). Intentando corregir los fallos de la primera, la segunda prometió ser más cañera, más loca, más agresiva (¿de verdad hacía falta? de hecho, ¿hacía falta una segunda parte?). Y se la encargaron a los directores de Crank (para echarse las manos a la cabeza). Como resultado salió una película infumable

PUNISHER 2: ZONA DE GUERRA (Punisher: War Zone, Lexi Alexander, USA, 2008)

El Castigador vuelve a la carga más violento, más oscuro y más gore, con nuevo equipo detrás y ante las cámaras, sin relación alguna con la anterior entrega. Aquí ya no hay ni intro, ni presentación, ni leches (en realidad tampoco hace falta). El film tiene mejor factura pero también es bastante plano. No esperéis más que al Castigador matando malos, y punto. Bueno, también tiene su momento de tribulación al descubrir que se ha cargado a un poli infiltrado pero, viendo las dotes interpretativas de Ray Stevenson, se lo podrían haber ahorrado. Por último, para que veáis el escaso interés de el película, los créditos iniciales son todo escenas de lo que vamos a ver más adelante presentadas en viñetas de colores. ¡Que vagancia!