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Por Iván Fanlo

Sentimientos encontrados al salir del cine tras ver La primera purga. Sentimientos encontrados aun esperando más bien poco de una saga que me encanta por eso mismo: conforme menos he ido esperando de las pelis perpretadas por James DeMonaco, más me han gustado.

Si bien el primer film no terminaba de llevar a buen puerto una idea bastante potente, dejándos una “home invasion” que se tomaba tan en serio que el resultado era bastante pocho, el giro de sus dos siguientes partes hacia la críticia social y política, mezclado con un consciente y descarado apego a la de serie b,  hacían de Anarchy y Election dos pedazo de must. DeMonaco puso sus cartas boca arriba, regalando acción, horror, sangre, despiporre y mucha mala baba, todo lo que le faltaba a la cinta interpretada por Ethan Hawke.

Ahora que una precuela me parecía algo lógico e interesante para un cierre por todo lo alto, el film de Gerard McMurray no pasa de ser un intento de coger las buenas ideas anteriores y meterlas en la batidora con el reciente auge del empoderamiento racial en el cine estadounidense, Black Panther a la cabeza. Y aunque ahora DeMonaco le ceda la silla de director a un afroamericano, no le tiembla la mano a la hora de meter  tópicos raciales a “tutiplening” o una doble de Whoopi Goldberg haciendo chistes cada dos por tres.

Si a esta vueltecita de tuerca le sumamos la triste presencia de Marisa Tomei (triste por su excaso y desaprovechado tiempo en pantalla), alguna que otra pobre actuación, el abuso de los planos cortos o un guión a ratos muy simple, La primera purga no llega al nivel de sus dos  predecesoras.
-Pero si hemos visto la nota que le has dado y está más que aprobada, ¿por qué te quejas tanto?
Cierto, cierto. No se me alteren. Esta nueva produción de Blumhouse, pese a sus errores, es muy divertida. Jason Blum lleva años produciendo películas baratísimas y arrasando en la taquilla hasta multiplicar por 10 lo invertido. Paranormal activity, Insidious, Ouija, Feliz día de tu muerte o esta La purga son el mayor ejemplo de una apuesta por el cine de género barato pero exitoso. Algo que ya hicieron en los 80 compañías y productoras como New Line y sus Pesadilla en Elm Street y que en los años noventa se lo vimos hacer a Dimension films.

Algo barato no es sinónimo de cutre. Muchas veces algo barato es lo que lleva a un equipo técnico dentro de una producción a buscar recursos que no encuentras en el mainstream, otras veces se tiene que apostar más por la acción y muchas otras veces la falta de obligación por llegar a un público de todas las edades hace que las películas sean más crudas, más sangrientas o que se puedan romper más las“reglas”.

Eso precisamente es lo bueno de La primera purga. El film pese a sus limitaciones y sus fallos cuando se suelta la melena, que no es siempre, es un despiporre. Desde ecos a la siempre añorada Cannon (en algún momento me pareció estar viendo una versión blaxpoitation de Invasion USA), acción, terror, “jump scares”, mucha sangre e incluso un intento de homenaje a The raid. Por si fuera poco, personajes como el de la vecina graciosilla funciona y la crítica gubernamental sigue lanzando dardos a diestro y siniestro durante los 97 minutos de duración (aunque la peli se empeña en remarcar tanto una y otra vez sus buenos propositos alegóricos , que pierden fuerza al tomar al público por tonto).
Tanto esta Purga como sus dos anteriores partes me parecen uno de los mejores intentos de recuperar esa serie b perdida años atrás en las estanterías del videoclub y que tan buenos ratos nos hizo pasar a todos. Muerte a Los nuevos padres fundadores.

Nota: 6