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Por Iván Fanlo

Si durante este verano decidiste gastar tú dinero en una entrada para Megalodón, tan solo espero que fuera para huir de alguna de las olas de calor que hemos pasado. Si por el contrario esperabas ver una peli divertida, como en mi caso, te doy el pésame. El film de Jon Turteltaub está más pendiente, durante sus casi dos horas de duración, de no pasarse de la raya para no huir del “no recomendada para menores de 12 años”, que de ofrecer algo realmente cafre y divertido. Lo que todos esperábamos y no ha ofrecido.

Megalodón tiene el dudoso honor de ser una de las pocas pelis de Jason Statham que no me hace vibrar de principio a fin y que aburre. Porque si, salvando una media hora larga de film -toda la que se dedica a la caza del tiburón prehistórico- todo se hace tedioso, bastante mal rodado y aburrido.
Desde que Spielberg triunfara en 1975 con aquella obra maestra del cine, hemos visto miles de copias y peli referenciales. Normalmente, si la cosa está bien hecha, por muy modesta que haya sido, siempre resultan películas más o menos entretenidas: Piraña, Orca la ballena asesina, Infierno azul, Deep blue see. Ninguno esperábamos la panacea de este tipo de pelis, pero si un cierto toque de mala leche y ganas de hacérselo pasar bien al público, sin necesidad de llegar a los extremos ridículos de engendros como Sharktopus o la saga Sharknado. La mejor muestra de toda esta sosez: la escena de la playa. Un potencial increible que se convierte en uno de los mayores fails que recuerdo en una sala de cine.

Si pueden evitarla en el cine, mejor que mejor. Y si ya la han visto, la mejor solución es volver a casa, pillar una cerveza bien fría y ponerse el bluray de esa maravilla llamada Piraña 3D. Tan solo esta terapia de choque funcionará.
PD: si, la escena de Stathan saltando al tibuón con un cuchillo en la mano también mola.