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Qué rápido pasa el tiempo, aquí estamos otra vez para resumirte lo que ha sido, a nuestro humilde entender, lo más destacado en el negociado de la música pop en este 2018. A los ya habituales colaboradores del Cine y otras drogas, es decir Manuel Mercado, Samuel Benito, Cris B. Cano y el que subscribe, Juanjo Baquedano, hemos de sumar, además de la de nuestro amadísimo líder, la firma de María Luisa Caparrós, que desde Sevilla nos va regalar sus siempre acertadas reflexiones.

Podría parecer que ha sido un año de perfil bajo, pues no ha habido grandes nombres copando los titulares, pero si nos sumergimos podemos descubrir que lo que está sucediendo es que una nueva generación está copando los puestos de honor. A nadie deben pillar ya por sorpresa nombres como Courtney Barnett, Deafheaven, Parquet Courts, US Girls, Soccer Mommy, Snail Mail o Amen Dunes. Todos ellos llevan algunos años entre nosotros y vienen reivindicando con mérito su lugar en la mesa. Volvieron por sus fueros -si es que alguna vez se fueron- eternos clásicos como Yo la tengo o Low; hemos vivido el resurgir de otros, Spiritualized, así como artistas por los que recordaremos esta década de los 10 que comenzamos a dejar atrás, gente como Janelle Monae, Beach House, Oneohtrix point never o Brandi Carlile.

En cuanto al ámbito de la electrónica, el Hip-Hop y el R&B, además de los arriba mencionados Oneohtrix y Monae, cabría destacar los trabajos de Nicholas Jaar bajo el pseudónimo de All Against Logic, el proyecto paralelo de Kanye West que responde al nombre de Kids See Ghost, la definitiva confirmación de Pusha T (también con papel preponderante de West), los escoceses Young Fathers o el repentino encumbramiento de Rosalía como fenómeno global. El año pasado le «dejamos bendecida» en esta misma entradilla. El futuro es suyo, aventuramos, pero jamás sospechamos que pusiera a medio planeta a sus pies tan pronto.

Pero si por algo entendemos que pasará a la historia este 2018 es por ser el año de las mujeres. Ellas han copado no solo el primer lugar (algo que aquí ha sucedido con asiduidad), sino que han ocupado sea en solitario o capitaneando proyectos, buena parte de los puestos de honor de esta lista. Y de entre todas ellas destacamos a la que se ha hecho merecedora del galardón del mejor disco del año: la norteamericana Mitski.

Si hace dos años tan solo un David Bowie que volvió de la tumba fue capaz de ganarle por muy poco, este año ha venido a reivindicar el cetro con sus canciones que destilan emoción, urgencia y fragilidad. La música de Mitski parece sencilla e inocua, una sucesión de acordes en forma de canción pop más o menos convencional, más o menos atrevida. Pero si rascas en esa superficie podrás sentir a una artista que sufre, vive y supura por cada poro de sus canciones y que si te pilla con las defensas bajas puede destrozarte el corazón como ha hecho con nosotros.

Juanjo Baquedano

 

1. Mitski – Be The Cowboy

Hacer una reseña del mejor disco indie-rock del año puede resultar un ejercicio de análisis apabullante, tanto por la responsabilidad de resumir con coherencia y claridad una obra musical “mayor” como es este “Be the Cowboy”, como por ser capaz de transmitir al lector, con la dosis de abstracción crítica y objetiva necesarias, las sensaciones que hacen que ese disco tenga algo que ver con las “las emociones”. No deja de ser esto último un ejercicio de revisión personal sobre los efectos en uno mismo de las canciones y el poso que dejan.
Mitski, con tres álbumes previos, nos trae con “Be the Cowboy” el más completo y refinado. Con unos inicios musicales de producciones muy amigas del lo-fi y sonidos más alterados y bruscos, ha evolucionado en este disco desde el clásico indie-rock a los experimentos con el pop, incorporando instrumentos como sintetizadores, pianos y trompetas, aproximándose a la estética de lo electrónico, y primando por encima de todo su voz.
La escucha del álbum se convierte en un ejercicio maravilloso, aparentemente fácil y sencillo, pero a poco que se insista se llena el espacio de matices: canciones cortas, asociadas a estados de ánimo tristes, apesadumbrados y solitarios, pero, al mismo tiempo, anhelan una salida y una libertad que siempre ha estado ahí.
Mitski consigue un disco en forma de envoltorio exclusivo que esconde canciones emotivas, sutiles y sensibles. Con este álbum es ya la artista definitiva, en mayúsculas, vocalista y compositora perfecta, que sabe manejar y transmitir dónde están los recovecos más profundos y sentidos del alma humana mediante una canción.
Escuchen el disco, y ahora quedémonos con “Nobody”, una oda a la soledad con sonidos disco- funk absolutamente deliciosa. (María Luisa Caparrós)

 

2. Amen Dumes – Freedom

Durante tres años Damon McMahon compagino la creación de este disco con la enfermedad de cáncer terminal de su madre, de hecho suya es la voz sampleada de la Intro: “I don’t have any ideas myself, I have a vacant mind” Esta “mente vacia” de limpieza mental marca el tono introspectivo, transcendental, catártico y en el fondo muy humano que surfea por todos los temas y lo convierte en un clásico atemporal que discurre de lo existencial a lo personal a lo largo de 48 minutos y 11 canciones el disco mas rico y mas accesible del autor. Una de las características de Freedom es la sutileza no hay aspavientos, ni florituras ni artificiosidad, las canciones discurren sin atajos de manera natural y precisa donde hasta los innuendos buscan la sencillez de un modo que recuerda por momentos a Tom Petty Canciones que sobresalen “Miki Dora” un retrato del legendario surfer Miki da Cat en clave folk meets Velvet Underground que remolinea y fluye como un mar resacoso. “Freedom” con un cierto poso a la Hüsker Dü aborda la liberación del perdón, del olvido al soltar el lastre del pasado.“Blue Rose” en la que desnuda catarticamente los desencuentros con su padre, Paul y su desaprobación hacia su carrera musical. La springsteniana “Believe” se centra en la cruda y amarga relación materno-filial incluso en los momentos finales. “Satudarah” “Una única sangre”, mas introspección sobre la relación paterno-filial bajo la metáfora del título la banda de bikers holandesa. (Manuel Mercado)


3. Janelle Monae – Dirty Computer

El tercer álbum de Janelle consigue no sólo consolidarla como una superestrella de la música negra sino agrandar su estela, ya que posiblemente sea su mejor disco.
La temática centrada y enfocada en la figura de la mujer y la impresionante producción es combinada con unos toques que no se centran tanto en su clásico estilo “made in Motown”, sino que explota su herencia infinita de Prince (clara referencia “Make me feel”), introduce el disco con un tema totalmente coral con la ayuda del mago del “White góspel” (Brian Wilson) o simplifica la armonía en un precioso tema como “Pink” junto con Grimes.
Sensualidad y sexualidad envueltas con la mejor black music (mucho hincapié en el funk por supuesto) a través de una producción rodeada de toques hip-hop y electrónica hacen de este disco todo un acierto. No sobra nada, todos los temas tienen gancho, lo cual demuestra el gran estado de forma que mantiene y eleva a la gran Janelle a los primeros puestos de cualquier lista de artistas pop por excelencia de nuestra era. (Samuel Benito)


4. U. S Girls – In a Poem Unlimited

In a Poem Unlimited es el nuevo trabajo de U. S Girls, alias de la norteamericana Meghan Remy, que sigue una línea continuista con su trabajo anterior «Half Free» (4AD, 2015) tanto en lo musical como en lo lírico.
Muchas cosas han cambiado desde los días de «Introducing» (2008) o Go Grey (2010), ahora reina el pop accesible, o casi.
Por primera vez cuenta con una banda de apoyo, el colectivo The Cosmic Range y algo más de una decena de músicos invitados.
Con ellos da forma a once piezas con ecos de funk y soul setentero aunque con esa suerte de bruma turbia, siniestra y psicodélica que U.S Girls siempre imprime a sus canciones.
En ellas nos cuenta historias de mujeres de a pie, víctimas de la violencia y el patriarcado, una lucha que sin duda ha marcado el 2018.
Canciones que reflejan la manera en que el capitalismo, la política, la religión, la misoginia, el poder y la violencia esculpen nuestras vidas.
Feminista y combativo. Un disco hecho no solo para asaltar listas, sino conciencias… (Cris B. Cano)


5. Beach House – 7

El séptimo disco en 13 años de los de Baltimore y comienzo diciendo que me gusta como Beach House siempre han sonado a Beach House y en cada álbum, su sonido ha metamorfoseado y evolucionado sin perder la esencia del grupo. Donde algunos ven repetición otros vemos solvencia y estilo. Es mas para mi “7” es el disco mas variado, a veces oscuro a veces confuso de la banda hasta la fecha. Este sonido característico a mitad de camino del krautrock y el shoegaze,se acentua en este trabajo por la producción Pete Kember de Spacemen 3 traduciendose en un vibe mas orgánico y psicodélico con ecos a Jesus & Mary Chain, My Bloody Valentine y los mismos Spacemen 3.
Los temas se construyen en torno a capas de sintes, guitarras planeadoras, una rítmica marcada y la cada vez mas envolvente y emotiva voz de Melanie. Temas destacables, el motorik de “Lemon Glow” con acidas atmosferas brumosas de 808 y la voz por encima. “Drunk in La” con un marcado compas y capas de sonido sintético creando un vibe envolvente. “Dark Spring” arranca con tempo industrial en el que la melodía vocal de Melanie Legrand es el contrapunto a la distorsión con ecos a Jesus & Mary Chain.”Dive” inicia con una atmosfera que como un zumbido te atrapa hasta que la guitarra irrumpe con un “ostinato” in crescendo.“Black Car”puede que sea la primera canción de Beach House en la que apenas hay guitarras siendo sustituida a por una melodía melancólica y capas discordantes de sintetizador. (M. M.)


6. Snail Mail – Lush

El año 2018 ha sido claramente el de la dominación femenina en lo musical.
Si hablamos de indie rock no puede faltar en la lista la jovencísima Snail Mail con su sublime ópera prima «Lush».
Lindsey Jordan nos muestra aquí su brillante enfoque compositivo y guitarrístico con lo que ha venido a llamarse «sonido 90’s»: voces desafectas, ritmos lentos y melodías de guitarras instantáneas.
Desde esa perspectiva se atreve a escribir sobre las vicisitudes de su generación y de sus sentimientos con toda franqueza e intensidad.
El resultado es demoledor. En parte, quizá, porque esos sentimientos no son de plenitud.
Otro breakup album emotivo y brillante.
El amor se acaba, pero hay Snail Mail para rato…o eso espero… (C.B.C.)


7. Low- Double Negative

Profundizando en la senda em​prendida en su anterior disco Ones and Sixes, Low han vuelto con el que quizá es el disco más complejo e impenetrable de sus veinticinco años de carrera.
Lo suyo nunca fue la autocomplacencia y lo vuelven a demostrar en su duodécimo álbum.
Un álbum que redefine todo su sonido, sonando nada a Low y paradójicamente todo a Low.
Un disco rico en texturas que ahonda en esa dualidad tan reconocida del grupo donde la oscuridad y la luz alternan con la violencia y la dulzura, la creación y la destrucción.
Once paisajes sonoros que cuestionan la lógica de la humanidad y el comportamiento de la sociedad moderna y en los que la instrumentación y las palabras se disuelven, con momentos de pura magia cuando la voz de Mimi Parker y Alan Sparhawk aparecen en escena.
Un disco que demanda todos nuestros sentidos en este mundo de prisas.
La única premisa es dejarse llevar. Si te atrapa, ya estás perdido… (C.B.C.)


8. Deafheaven – Ordinary corrupt human love

El grupo de San Francisco se está ganando, por derecho propio, ser uno de los grupos fijos en la lista anual de esta humilde web. Si tras ese increíble obra maestra del metal moderno que fue Sunbather (2013), ninguno esperábamos un regreso tan estremecedor y brutal como el que nos dieron con New Bermuda (2015), he de reconocer que mis expectativas ante este nuevo disco eran bastante bajas. No creía que Deafheven pudieran mantener un nivel tan alto. Gran error por mi parte.
Ordinary corrupt human love ya no solo contiene todos los aciertos de sus anteriores trabajo, sino que hay atisbo de un trabajo más personal, plagado de más referencias (tanto musicales como literarias), en las que el black metal y el post rock siguen caminando de la mano, pero el dream pop y el shoegaze tienen más cabida que nunca. (Iván Fanlo)


9-. Young Fathers – Cocoa Sugar

Le habían puesto un listón bien alto a nuestro trío de Edimburgo tras haber ganado el Mercury Prize con su debut en 2014 o colocar tres canciones provenientes de su segundo disco en la banda sonora de Trainspotting 2 y podemos asegurar que han salido más que bien parados con este su tercer disco. En Cocoa Sugar encontramos mejorada la fórmula que les ha traído hasta aquí: Hip-Hop, Gospel, Soul, R&B, y la oscuridad y las texturas de la electrónica o el Dubstep y todo hecho como solo los británicos saben hacerlo.
Pero aquí además han sabido tamizarlo dándole un barniz pop que, sin perder un ápice de creatividad y la pulsión a la que nos tenían acostumbrados, han conseguido ampliar su paleta de colores y llegar a nuevos públicos. Muestra de ello son las emocionantes «Lord» o «Tremolo» o las expansivas «Border Girl» o «In my view». Pero seguimos encontrando a los Young Fathers más inquietos e indomables en cortes como «Turn», «Wow», «Holy Ghost» o «Toy». Nuestros chicos se han convertido por méritos propios en dignos herederos de los Massive Attack, Tricky, Disclosure o Rudimental. (Juanjo Baquedano)


10. Courtney Barnett – Tell Me How You Really Feel

“Tell Me How You Really Feel” es lo que cabía esperar de la de Sidney, tras su disco de debut y su colaboración con Kurt Vile. Una sucesión de riffs afiliados secundados por una potente sección rítmica y las personales letras marca de la casa con su inconfundible acento aussie. Letras introspectivas que hablan de depresión,soledad, hartazgo y angst pero la música lo mismo te mueve a hacer air guitar y headbangear un ratico que a te cuestiones por la banalidad del zeitgeist y otros first world problems. Quizás no tenga la inmediatez para el bailoteo y el sing-a-long de Pedestrian at Best pero mantiene las inconfundibles señas de identidad de Courtney.
Canciones mas reseñables, “Nameless Faceless” un approach sobre la masculinidad tóxica“I wanna walk through the park in the dark / Men are scared that women will laugh at them,” “City Looks Pretty” aborda la soledad y el aislamiento “Sometimes I get sad / It’s not all that bad / One day, maybe never / I’ll come around.” “ I’m Not Your Mother, I’m Not Your Bitch” un trallazo de rabia que recuerda al In utero de Nirvana “Charity” sobre las el impostamiento en las relaciones y la soledad. “Sunday Roast” con un tono mas poppy y delicado versa acerca de compartir buenos ratos, historias, la amistad. (M.M.)


11.- Pusha T – Daytona

El del Bronx ha vuelto a dar en la diana con su tercer álbum en solitario. No solo mantiene el tono de sus predecesores, sino que lo mejora, consiguiendo con Daytona su trabajo más compacto, rotundo. Sin florituras o rellenos en forma de interludios, tenemos 7 canciones directas sobre alguien que ha vivido la vida en el filo, de alguien que ha pasado gran parte de su vida traficando. Hay quien pudiera acusar a Terrence Levarr Thompson de apología de la delincuencia, pero este se defiende diciendo que tan solo es él contando su historia, su propia experiencia.
Más allá de polémicas (la portada del disco es una imagen del baño de Whitney Houston en sus horas más bajas de consumo de crack) o las chanzas (el único rappero que ha vendido más droga que yo es Eazy E, viene a cantar Pusha T), Daytona brilla por una producción rocosa, sin costuras, a cargo de su padrino Kanye West, que realiza un gran trabajo de orfebrería y arqueología a la caza de inmensos riffs y sampleados, y unas rimas de Terrence sin concesiones, de aroma a Rap clásico , incluso canónico. Tremenda dupla ha fabricado grandes canciones entre las que destacan «If you know you know», «Hard Piano», «Come back baby» o «What would Meek do?». Pusha T nos ha demostrado en este 2018 que se puede seguir creciendo como artista, se puede seguir buscando su propia cima, pasados los 40 años. (J.B.)


12.
Parquet Courts – Wide Awake!

Infatigables. Así son Andrew Savage, Austin Brown, Sean Yeaton y Max Savage.
Los de Brooklyn han vuelto apenas dos años después de su última entrega. En este, su sexto álbum, el grupo busca más que nunca hacer bailar a su audiencia, impulsando a la resistencia a través de una combinación de ritmo, alegría e indignación.
El reputado productor Danger Mouse (Gorillaz, Beck, U2) se ha encargado de refrescar ese sonido entre el indie noventero y el espíritu punk original, sin quitarle su identidad.
Con espíritu decididamente festivo se aproximan con acierto y respeto reverencial al funk-punk (o viceversa) que tantos momentos de gloria le ha dado a su ciudad de origen.
Y lo hacen sin pelos en la lengua, con letras trabajadas e inteligentes donde conviven armoniosamente la ironía, la crudeza, la pasión, la desilusión, la tristeza, la vulgaridad y en definitiva, lo cotidiano.
Así A. Savage y los suyos consiguen sacarle una foto de lo más realista a los tiempos que nos ha tocado vivir.
¿El punk ha muerto? Larga vida al punk… (C.B.C.)


13. Spiritualized –
And Nothing Hurt

Estoy convencida que no seré la primera ni la última que piense que hay discos que no llegas a apreciar como se merecen hasta que las manidas distancia y tiempo les construyen el pedestal que exigían cuando salieron a la luz, y no por falta vocación crítica, sino porque, en aquéllos momentos no lo creías necesario; lo normal era lo extraordinario.
Pero no, no nos confundamos, tampoco éramos del todo indolentes, ya sabíamos en aquéllos 90 que “Ladies And Gentlemen We Are Floating In Space” era una genialidad, ahora sin embargo, te das de bruces y aprendes que la genialidad está en que otro disco como aquél se repita.
Y resulta que Jason Pierce lo vuelve hacer, pasados más de veinte años con “And Nothing Hurt”, y la fórmula parece ser la misma de entonces; universos oníricos de explosiones musicales cargadas de épica y sensibilidad, donde lo primero que piensas es en la vulnerabilidad del que se sabe fuerte, del que es consciente de que se puede caer herido pero que también puede salir airoso creando un género propio mezclando géneros como blues, góspel, rock and roll, psicodelia y pop.
Solo hacen falta ocho canciones para saber que acudirás insistentemente a ellas. Algunas podrían ser caras B de “Deserts Songs” de Mercury Rev, como” Perfect Miracle”, otras son nanas con las que dormirás como “Damaged” o “The Prize”, las más ruidosas como “On the sunshine” o” The morning after” son perfectas para espabilar un lunes, poco importan las inclemencias del tiempo, el compañero de trabajo ruidoso, el bullicio de la cafetería, te sabes especial y espacial, debajo de tus auriculares esta la voz endeble de un tal Pearce creando universos paralelos, y solo son para ti. (M.L.C)


14.- Rosalía – El mal querer

A raíz del desmedido ruido generado en redes y medios -que alguien se lo haga mirar- sobre apropiaciones culturales y autenticidades con la irrupción de la artista catalana, Doña Carmen Linares dijo: «Hay que dejar tranquila a Rosalía, que haga lo que ella sienta y punto». Fin de la cita, fin de la polémica. Que hable la música.
¿Por qué ha roto fronteras Rosalía? Por una propuesta que parte del flamenco, pero con parámetros de música urbana, ya sea hecha en Miami, NYC, San Juan o Barcelona. Un disco conceptual basado en un libro de XIV que habla del amor enfermizo en el conviven jaleos, cuerdas, palmas y cajones con loops, sintes y autotune. Es normal que haya volado cabezas allende nuestras fronteras. Cabe destacar también el primoroso trabajo de El Guincho, logrando aquí una de sus mayores cotas en la producción.
Es «El mal querer» un disco desbordante de talento desde el planteamiento a la ejecución. De un atrevimiento que respeta el género y por ello jamás llega a la insolencia. Mérito de una joven de su tiempo que ni está dispuesta a ser encasillada ni va a renunciar a intentar aunar en su figura la tradición de un universo en el que se viene sumergiendo desde su adolescencia, la del flamenco, con los sonidos más vanguardistas, por lejanos que estos mundos parezcan. (J.B.)


15. KIDS SEE GHOSTS – KIDSS SEE GHOSTS

Una de las sorpresazas del año pasado para un servidor. Y no es que dudara de la calidad de los nombres detrás de este proyecto (mr. Kayne West y Kid Cudi), pero el anterior ep publicado por West justo una semana antes -Ye (2018)- no terminó de volverme loco.
Pues bien, todo lo contrario a mis expectativas, y eso que uno no es muy dado a escuchar hip hop que pase de 1999. KIDS SEE GHOSTS tiene tantos aciertos tanto en lo compositivo como en sus letras que es imposible no dejarse atrapar por sus canciones. Desde ese brutal comienzo con “Feel the love” y la ayuda de Pusha T, nos damos cuenta de la fuerza del disco. Un disco en el que Kayne West y Cudi sacan a pasear sus fantasmas y nos hablan a la cara de sus enfermedades mentales bajo samplers jazzeros o robados al mismo Kurt Cobain. Imposible escuchar “Reborn” o “4th dimension” y no caer rendido a sus brazos. (I.F.)


16. Car Heat Headrest – Twin fantasy

La frescura y desparpajo del indie rock americano de los noventa se manifiesta en su máximo exponente en esta revisión del disco que parió en 2011 Will Toledo de manera totalmente casera, el cual decidió reinventarlo nuevamente con una sobreproducción que le ha convertido de momento, en unos de los discos del año.
Los ecos de Pavement y Dinosaur Jr son algunos de los detalles más evocadores del disco, con los guitarrazos y las melodías que abrigan la temática adolescente en la mayor parte del disco. Will se atreve con temas de hasta 13 minutos (la genial Beach Life in Death) con diferentes secciones, haciendo alarde del manejo total de la composición mucho más allá del éxito del single propiamente dicho. También sabe tomarse un respiro, abandonar las distorsiones y facturar temazos como “Sober to Death” o “Cute Things”.
El indie-rock parece retroceder veinte años en esta revisión de guitarras distorsionadas y juventud adolescente. (S.B)


17. Tomberlin – At Weddings

Si hace unos años la maravillosa Julen Baker se convirtió en una de mis cantantes de cabecera, este At weddings se ha convertido en el album perfecto para ocupar el hueco dejado por la cantante (aunque ha sido un año en el que las voces femeninas nos han regalado los mejores discos y hay mucho donde elegir).
Sarah Beth Tomberlin, hija de un pastor bautista, nos habla de la soledad, el amor, la fe o la adolescencia de una forma adulta y desgarradora, como una autobiografía a ritmo de guitarra acústica.
Para fans de la ya nombrada Julen Baker, Lucy Dakus o Phoebe Bridgers. La cantautora se ha convertido en una de esas artistas que más ganas tengo de ver como encauzan su carrera. (I.F.)


18. Idles – Joy as an act of resistance

El desafío de Idles muestra con Joy As An Act Of Resistance consiste en facturar un álbum que rezuma energía, mala leche, celeridad a través de algunos de los elementos más potentes del rock: punk, hardcore, post-punk y noise-rock, todo ello sin caer en revisionismos baratos.
La combinación en 2018 de todos elementos no es ninguna invención, pero si lo es la brillante facturación que consiguen los de Bristol. Es realmente difícil conseguir un álbum tan compacto durante 43 minutos a través de elementos tan manidos como el punk/hardcore de aquellos Black Flag primigenios (“Never fight a man with a perm”, “I´m Scum”, “Rottweiler”, “Danny Nedelko”), el post-punk (“June”, ese toque Interpol) o el mismo Noise-rock muy en la onda de Swans (“Colossus”).
La mala leche de Joe Talbot, los estribillos herederos del hardcore de los ochenta y esas ramificaciones hacia otros estilos más allá del punk hacen de este disco uno de los más compactos e inspirados de este año. Que viva el punk!. (S.B)


19.
Soccer Mommy – Clean

Detrás de Soccer Mummy se esconde una jovencísima Sophie Allison, quien ya nos advirtió en 2016 con “For Young Hearts” que no era una más de las chicas de indie-rock con guitarra que cantaba canciones bonitas.
Un par de años ha sido suficientes para comprobar que la personalidad y autenticidad con la que reviste sus canciones y letras, con una guitarra que acompaña en todo momento y que sabe adornar en éste su último disco con una producción cuidada y selecta, hace que “Clean” sea un disco maduro, con canciones aparentemente sencillas pero llenas de verdad y donde nos cuenta experiencias dolorosas. Sensibilidad y elegancia, pero sin entrar en el espacio resbaladizo del empalagamiento, todo muy bien dosificado, con una voz que acompaña pero que nunca llega a quebrarse o romperse.
Ya quisieran artistas consagradas en su repertorio temas como “Your Dog”, canción destacada del disco y donde relata una historia de abusos; Lo dicho, autenticidad por encima de todo, además de una calidad compositiva que hacen que este disco tenga un lugar privilegiado en el indie-rock en 2018. (M.L.C.)


20. Yves Tumor – Safe in the hands of love

La particular mezcla que Yves Tumor expande en su primer álbum en Warp y segundo en su carrera muestra una debilidad innata hacia la experimentación y exploración sonora.
Su principal recurso y estilo es el noise a través de la electrónica, algo que se deja ver en casi todos los cortes del álbum, pero en esta ocasión ha preferido jugar en cada canción con otros estilos y dotando a cada tema de su propia personalidad.
La parte más pop y menos rara avis la podemos contemplar en Noid, con un ritmo muy Madchester y un estribillo bastante accesible para lo que rodea el resto del álbum. También tenemos un par de “baladas” con tintes lacónicos y nostálgicos en Licking an orchid y Recognize the enemy.El resto maravillas pausadas y embriagadas de ambient y R&B gracias a una perfecta sintonía de electrónica, baterías rítmicas, como los temazos “Economy of freedom” y “Lifetime”.
Todo un conjunto perfecto de experimentación que crece a cada escucha. (S. B.)


21. Yo La Tengo – There’s a Riot Going On

Hay verdades incuestionables y principios universales de vocación objetiva, como las leyes de la física, que podrás entender más o menos pero no puedes dejar de reconocer que existen. Algo parecido es lo que pasa con Yo la tengo, esa banda indie-rock de los años 90 de New Jersey, esa, esa que no tienen disco malo en una carrera musical de más de 30 años.
Revisando el devenir creativo de muchos coetáneos suyos de la primera época se adquiere la perspectiva necesaria para concluir en que casi imposible mantener un nivel, y capacidad compositiva de una forma tan duradera, algo que aún saben hacer y demuestran con “There’s a Riot Going On”.
Comparativamente con el resto de su discografía, no es ésta su mejor obra, donde dices “Electr-O-Pura”y aún pueden darte micro infartos, pero sí es un gran disco, donde son reconocibles los más auténticos Yo la tengo en canciones como “Shades of Blue”, “You Are Here” y “For You Too” para luego dar paso a partes más experimentales, atmosféricas y etéreas con temas como “Shortwave” y “Above the Sound”.
Como ocurría en el anterior disco, el maravilloso “Fade”, donde si te fijabas bien en la portada podías ver a la banda debajo de aquél frondoso árbol, en “There’s a Riot Going On” también están presentes, aunque en dosis más pequeñas, los mejores Yo la Tengo y eso les hace deudores de un sitio privilegiado en mis mejores discos de este año. (M.L.C)


22. Oneohtrix Point Never – Age of

He de confesar que fui uno de esos que nunca entendió del todo el anterior éxito de Oneohtrix Point Never, su alabado Garden of delete, un disco que me gustaba y desagradaba a partes iguales. Tres años han tenido que pasar para que me tragara mis palabras. El trabajo de Daniel Lopatin en Age of es uno de los más excelsos de toda la cosecha 2018.
Age of podría ser la banda sonora retro-futurista para una película de ciencia ficción nunca dirigida. Un trabajo, a priori, mucho menos arriesgado que su anterior largo, pero que esconde en su tranquilidad aciertos innegables y riesgos formales menos directos de los que nos tiene acostumbrados el autor. Tanto Age of como alguno de los eps que han ido saliendo durante el 2018, The station y Love in the time of Lexapro, conforman un viaje sensorial por el universo de Oneohtrix Point Never del que es muy difícil salir. (I.F.)

 

23.- Brandi Carlile – By the way, I forgive you

Trece años después de deslumbrar al universo de la Americana con aquel disco homónimo, la de Washington sigue aumentando su leyenda con un trabajo, el sexto, que vuelve en cierto sentido a las esencias acústicas tras el formato de aire más Rock de su predecesor. Este retorno al origen lo ha hecho en Nashville junto a Shooter Jennings y Dave Cobb, responsables de casi todo lo que está surgiendo últimamente desde la capital mundial del Country: de Sturgill Simpson a Jason Isbell, de Chris Stapleton a Scott H. Biram.
En este «By the way, I forgive you», Carlile se desnuda en canciones como «The Mother», maravilloso canto de amor a su hija Evangeline, o «Most of all» en el que habla de esa mujer en la mitad de la vida buscando los referentes familiares que están lejos y a los que extraña. Pero también encontraremos grandes arreglos y orquestaciones sobre los que Brandi muestra todo el poderío de su voz rasgada y sus canciones adquieren un tinte realmente emocionante. Si en algo se especializa es en eso, en fabricar canciones que nacen de un terreno para adquirir al romperlas una épica impropia, casi himnos para una rebelión. Sirvan «Harder to forgive» o «Hold out your hand» como muestra de ello. O «The Joke», desde ya una de las grandes canciones de su dilatada carrera. (J.B.)


24.
All Against Logic – 2012-2017

Abandonando su propia estela después de Sirens, Nicolas Jaar hace un dribling y se embarca en unificar diferentes temas de su primera etapa entre 2012 y 2017, se autodenomina All Against Logic y nos deja a todos con una sonrisa de oreja a oreja.
Su lado más bailable con el temple y la pausa tan característica del chileno-estadounidense hacen gala en esta colección tan disfrutable como inesperada.
El dance, el disco, y por supuesto el house, son la base de esta colección de música electrónica muy en deuda del soul y el funk de los 70, en paralelismo total con The Avalanches, con detalles noise de sus futuros Space is only noise o Sirens.
La mágica mezcla de ritmo y las voces sampleadas hacen de este disco un clásico del artista, sin experimentaciones pero irresistible. (S.B.)


25. Iceage – Beyondless

¿Cómo calificar, etiquetar, definir el sonido, la música de Iceage? Iceage son Iceage y punto. Dicha ya la perogrullada, el cuarto disco de la banda danesa, suena a Punk-rock, si bien menos que los anteriores, a Post-rock, a Pop-gotico. Las etiquetas se quedan muy cortas en un trabajo que trasciende las mismas un disco muy detallista en el que las influencias de The Birthday Party,The New York Dolls, Iggy and The Stooges, Primal Scream, Sonic Youth se intuyen pero sin caer en el cliché del homage burdo y fácilon.
Destacan los temas, “Pain Killer” el mas accesible colaborando con Sky-Ferreira y “Showtime en el que los vientos y cuerdas les dan un tono glam-rock “Catch” con su aire sombrío post-punk, “Hurrah” con un riff sleazy poderoso a lo Johnny Thunders que conduce a un canto sobre los instintos destructores y asesinos de la especie humana (M.M)


PLAYLIST CINE Y OTRAS DROGAS 2018