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Por Molinski

Esta semana he podido disfrutar de Dumbo, la última película hasta la fecha de mi querido Tim Burton. Se pueden decir muchas cosas sobre la película, buenas y malas, pero lo que está claro es que salvo por actores recurrentes como Eva Green o Michael Keaton, la presencia de Danny Elfman en la banda sonora y alguno elementos, figuras y formas marca de la casa, esta es una de las películas menos Burton de su filmografía. Me atrevería a decir que “Una serie de catastróficas desdichas” tiene más de la esencia Tim Burton.
Un joven elefante, cuyas orejas sobredimensionadas le permiten volar, ayuda a salvar un circo en apuros. Pero cuando el circo planea una nueva aventura, Dumbo y sus amigos descubren que no es brillo todo lo que reluce…” (SINOPSIS)

Esta adaptación a imagen real de la obra original de “Dumbo (1941)” surge en mi opinión como un producto vitalicio más de la época en la que nos encontramos de remakes, reboots y continuaciones de franquicias que no buscan más que asegurarse un beneficio mínimo de taquilla. Sin irnos lejos de Disney (cosa difícil ahora), dentro de nada le toca el turno a películas como El Rey León y Aladdin. En el guión encontramos a Ehren Kruger, conocido entre otras películas por guionizar el remake americano de Ringu. Personalmente destaco el trabajo que ha hecho, al menos en lo que se refiere al tratamiento y la manera de adaptar la historia original. Respecto a lo nuevo que introduce ya no estoy tanto en sintonía con su trabajo.  

La película tiene dos partes diferenciadas, siendo la primera la que más he disfrutado y en la que he encontrado cosas más interesantes. En esta primera parte, la cual tiene lugar hasta los cuarenta minutos me atrevería a decir, el guionista muestra una versión actualizada y condensada de la Dumbo original hasta ese plano final del elefante en primera plana de los periódicos. Tras comenzar con el mítico tren Casey Jr. recorriendo el mapa de las ciudades llegamos al circo Medici donde la elefanta Jumbo pronto dará a luz a un bebé. En el circo vemos referencias a la obra original como cigüeñas y pájaros en los alrededores, unos ratones vestidos de botones o el sirviente afroamericano de Max Medici (Danny DeVito) representando el papel de esos trabajadores que cantaban “no quise estudiar por eso trabajo”.

Me ha gustado cómo resuelven la manera de bautizar como Dumbo al pequeño elefante de orejas grandes. Vestido como bebé para camuflar sus orejas y junto a un cartel en el que leemos “DEAR BABY JUMBO”, tras aspirar una pluma y hacer un amago de vuelo, se vuelca la D quedando el mensaje “EAR BABY DUMBO”. Tras el altercado en la carpa, se llevan a la madre y Dumbo se hace famoso en el circo y posteriormente en el mundo. Si habéis visto Dumbo sabéis que aquí es donde acaba la historia… pues bien, esta versión se centra en explotar lo que ocurre después. A partir de aquí entra en juego el personaje de V.A. Vandevere (Michael Keaton), dueño de un parque de atracciones llamado Dreamland, donde se desarrolla el resto de la trama, y cuya meta en la vida es simple y llanamente ganar dinero.
Aunque no me aburrió en ninguno momento, esta segunda mitad de la historia para mi es más floja ya que se convierte un poco lo conocido como “pasan cosas”. Se me quedó algo corto, pero me gustaría destacar el homenaje a la escena de alucinaciones de Dumbo. Una de las escenas más Tim Burton de la película con elefantes rosas formados por pompas de jabón moviéndose al compás de la siempre disfrutable fanfarria de Danny Elfman.

En definitiva, este live action (dejando a un lado si es necesario o no) me funciona como remake y como revisitación de la obra original, tomándose algunas licencias necesarias a la vez que introduce elementos y guiños que la tienen todo el rato presente. Y a mi sobrina le gustó, qué es lo importante. Cómo película de Tim Burton ya tal… Me voy a ver Batman Returns.

P.D.: Tim Burton le da un pequeño papel al actor Alan Arkin, lo que quiero pensar que es un pequeño homenaje a su aparición en Eduardo Manostijeras.

NOTA: 6