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Por El Agente Sputnik

A día de hoy se habla casi constantemente de la simetría en el cine de Wes Anderson, son múltiples los vídeos o los artículos que podemos ver y leer acerca de este tema. Por desgracia, la figura de Anderson parece eclipsar a la del austriaco Ulrich Siedl, director de cine que explora todo tipo de necesidades, miserias y obsesiones humanas y donde cintas como ‘Import Export’ o ‘Im Keller’ no tienen nada que envidiar en lo que a la simetría de los planos se refiere al cine del director norteamericano. Goodnight mommy posee también cierta simetría pero no en su forma sino en su fondo: Dos hermanos gemelos, una madre y esa persona que parece que está ocupando su lugar. No es de extrañar que Siedl sea el productor del primer largometraje de ficción de Severin Fiala y Veronika Franz (Esta última ha colaborado como guionista con Siedl desde el año 2001 en ‘Dog Days’), tanto por el hecho de encontrarnos con personajes que parecen extraídos directamente de una película o documental del austriaco, sirvan de ejemplo esos voluntarios de la Cruz Roja, como por que el mismo año en el que se rodó esta película, Siedl y Franz hicieron lo propio con ‘Im Keller’, documental que habla de aquello que hace la gente en los sótanos de sus casas cuando nadie les ve. De alguna manera ‘Goodnight mommy’  y ‘Im Keller parecen estar relacionadas ya que gran parte de la historia sucede de puertas a dentro de una casa haciendo del espectador testigo de excepción de aquello que normalmente le está prohibido ver: Los secretos y los enfrentamientos en algunos casos llevados al extremo de una aparentemente familia normal.

Tras someterse a una operación de cirugía estética, la madre de Elias y Lukas volverá a casa para acabar de recuperarse de sus heridas. La tensa relación entre esta y sus hijos se volverá del todo insostenible cuando estos empiecen a dudar de que la persona que está con ellos es realmente su madre.

Un año después de ‘Goodnight mommy’, Perry Blackshear dirigió la interesante aunque fallida ‘They look loke people’, película centrada en la obsesión de su protagonista que cree que la gente que le rodea no son personas sino extrañas criaturas intentado llevar a cabo un complejo plan. La cinta de Blackshear se aleja de la idea mostrada por Carpenter en ‘They Live’ para explorar la obsesión y la paranoia. Fiala y Franz ya trataron en su película estas ideas pero dejando de lado el componente fantástico de la cinta de Blackshear; aquí la madre de los protagonistas no es un ser extraño venido de otro planeta sino una supuesta sustituta, alguien ajeno a ellos. El rechazo de la figura materna, la manera en la que un hecho traumático (Un divorcio, enfrentarse a un entorno ajeno, la pubertad, etc, etc…) ha sido utilizado por muchos directores para profundizar en la manera en la que un hijo puede acabar renegando de alguno de sus progenitores, tanto que recientemente hemos podido disfrutar de una variación de esta idea en la notable ‘Blue my mind’ de la directora suiza Lisa Brühlmann.

Fiala y Franz aíslan a sus protagonistas en una casa en medio de las montañas lo que sumado al hecho de mostrar un pueblo donde parece que no vive casi nadie, hace que estos hagan de su historia un perverso y sádico cuento de hadas que haría las delicias de Michael Haneke e incluso de David Cronenberg. A nadie le resulta imposible no pensar en el autor de ‘Funny Games’ a la hora de ver la película de Fiala y Franz tanto por el lugar elegido por estos para situar la historia, como por la colocación de la cámara en ciertos momentos, el ritmo pausado así como por el hecho de que esa especie de Hansel y Gretel acosados por ‘la extraña y cruel bruja’ tienen mucho de Paul y Peter. De la misma manera, Cronenberg también parece estar presente en ciertos fotogramas de ‘Goodninght mommy’, otra vez nos volvemos a encontrar con la obsesión que el director muestra en muchas de sus películas: La transformación de la carne como elemento disparador de traumas ocultos o pasiones que permanecían latentes. En este caso, la operación de cirugía estética que parece que no ha sido realizada en la clínica Keloid servirá a los protagonistas para considerar que esa persona que ha vuelto a casa es una extraña.

En el siguiente párrafo se va hacer referencia explicita a cierta parte de la película por lo que puede haber SPOILERS si no deseas leerlo, te recomendamos que saltes al siguiente párrafo. Doppelgänger. Aquel que camina a tu lado. Tu doble. Esta idea esta presente tanto en la literatura como en el cine. Nabokov, Dostoyeski, Stevenson, Lynch…son cientos los ejemplos que podemos encontrar. Fiala y Franz vuelven a profundizar en esta idea, en la presencia del doble surgido bien del dolor y la culpa, bien por ser una vuelta de tuerca a lo mostrado en ‘Desesperación’ de Nabokov. Aquí, Lukas y Elias se obsesionan con que su madre es una especie de Hermann Hermann que ha encontrado a su propio doble para sustituirla, pero si bien la soberbia del personaje de Nabokov hacía creer a este que su engaño no tenía fisuras, aquí los hijos de la protagonista creen haber descubierto la tapadera de esa extraña que se encuentra en su casa. Nota: Para disfrutar de esta película es vital la subtitulación de la misma, algo que por ejemplo la plataforma filmin cuida al detalle. El mal uso del lenguaje puede conllevar a que el espectador pueda sentirse manipulado o engañado. FIN SPOILERS

‘Goodnight mommy’ es una cinta de ritmo pausado que sabe jugar perfectamente con la creciente paranoia que va apoderándose de Lukas y Elias. El espectador podrá observar que todos los cuadros que hay en la casa son fotografías difuminadas y no es hasta bien entrada la película cuando este podrá observar el rostro de la madre antes de la operación, hecho que sirve para de alguna manera generar la duda en el espectador. ‘Goodnight mommy’ se centra en sus tres personajes principales, Lukas y Elias Schwarz interpretan a los protagonistas de una manera bastante convincente salvo en algún y puntual momento y cuya evolución nos puede traer a la memoria al Oskar de ‘Let the right one in’ y Susanne Wuest da vida a esa madre incapaz de enfrentarse a aquello que sucede a su alrededor. Fiala y Franz construyen una interesante historia demasiado deudora de cierta película clásica lo que puede llevar a más de un espectador a cierta sensación de decepción pero que explora de manera notable el peso de la culpa y la manera de no afrontar los problemas, de evadirlos. El monstruo que Jennifer Kent mostró en ‘The Babadook’, aquel que acude donde es solicitado, está de alguna manera dentro de cada uno de los protagonistas de ‘Goodnight mommy’, cinta que a pesar de un comienzo un tanto dubitativo nos deja una media hora final simplemente soberbia y realmente enfermiza.