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El fallecimiento hace unos días de Rutger Hauer fue noticia icluso para los medios generalistas. Sin ser ni por asomo lo que entendemos como una estrella de cine, el actor holandés es ejemplo de como la cultura popular puede imbuirse en el acervo colectivo aunque sea de oídas. Quizás mucha gente que habla de replicantes no haya visto siquiera Blade Runner pero saben de algún modo qué son y que Hauer era uno de ellos. Desde Cine y Otras Drogas vamos a intentar dejar de lado la película y el papel por el que Rutger Hauer parece haber pasado a la Historia del Cine más general y vamos a recordarle en pelis de las que le han hecho merecer homenajes como este y sobre todo de esa consideración de guiño cómplice y respecto máximo: se ha ido uno de los nuestros.

ERIC, OFICIAL DE LA REINA (Soldaat van Oranje, Paul Verhoeven, Países Bajos, 1977)
Por Iván Fanlo

Durante 160 frenéticos minutos -vaya forma maravillosa de usar las elipsis- Paul Verhoeven nos mostrará la vida de Eric Hazelhoff, universitario alemán que vivirá la ocupación alemana en su Holanda natal hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Eric, oficial de la reina es tanto una peli de espías, como un film bélico, una peli de personajes llevados al límite y , sobre todo, una mirada distinta del Holocausto. Una mirada, la de Paul Verhoeven, algo suavizada pero que no deja de lado su obsesión por el sexo, la violencia y el humor negro.
Los primeros pasos de Rutger Hauer en el mundo del cine siempre estuvieron ligado a la figura del genial y polémico Paul Verhoeven. Casi toda la etapa holandesa del director está protagonizada por Hauer y films como Delicias turcas, Katty Tippel y, en mayor medida, este Soldaat van oranje, son los que llevaron a ambos a Hollywood. La primera película de Verhoeven en USA, Los señores del acero, estaría protagonizada por Hauer, quien ya había rodado unos años antes Blade Runner junto a Ridley Scott.
Curiosamente ambos volverían a enfrentarse al fantasma de Holocausto y la IIGM, el director con la infravalorada El libro negro y el actor con el premiado El escape de Sobibor, ambas cintas más que recomendadas.

CARRETERA AL INFIERNO (The hitcher, Robert Harmon,USA, 1986)
Por Molinski

En The Hitcher, Rutger Hauer interpreta a un autoestopista mortífero con la afición de acabar con la vida de los altruistas ocupantes de los coches que lo recogen en la carretera. Su primera aparición en la película ocurre en la noche bajo la lluvia, pudiendo ser perfectamente el replicante de Blade Runner, Roy Batty (otro de los papeles más recordados de Hauer). Ya en los primeros minutos muestra una gran presencia y poderio con su personaje, mostrando la condición de omnipresencia tan típica de asesino de slasher, y que será una constante a lo largo de la película. No cuenta con una cantidad demasiado alta de minutos en pantalla, un cuarto de hora al inicio y al final y apariciones por el centro. Sin embargo, su presencia y figura está patente todo el rato en las situaciones y sinsudores que el otro protagonista de la película debe soportar. Jim Halsey, interpretado por C. Thomas Howell, es un conductor que tiene la “suerte” de sobrevivir al encuentro con John Ryder, el personaje de Rutger Hauer. Tras sobrevivir a él, este se convierte en su misión y diversión, en un juego del gato y el rato recorriendo la carretera. Jim se convierte en un falso culpable hitchcockiano que debe, por un lado, demostrar su inocencia, y por otro, sobrevivir a los ataques de John, en modo Terminator – máquina de matar imparable -. Destacar el momento estelar en el que derriba un helicóptero de policía disparando con su revolver mientras conduce. ¡Y luego se enciende un piti!. Una gran interpretación de Hauer en la que, aunque sea el malo y un ser sádico, consigue que el personaje tenga una presencia y un carisma que en ocasiones puede llegar a caernos en gracia al espectador, algo parecido a lo que ocurre con Mick Taylor en Wolf Creek (2005).

SANGRE DE HÉROES (The Blood of Heroes, David Webb Peoples, Australia, 1989)
Por Isaac Moreira

En un futuro postapocalíptico de desierto y polvo el único entretenimiento para los pobres humanos son los Juggers: un deporte que se podría describir como una mezcla 70% gladiadores de circo romano y 30% futbol americano. Todo aderezado a lo Mad Max. Rutger Hauer, acompañado por Vincent D´Onofrio y Joan Chen, es el capitán de un equipo nómada de Juggers y antigua estrella de las ciudades subterráneas, ahora desterrado a la árida superficie. Sin embargo, el ansia por una vida mejor de la nueva integrante del equipo hace Rutger Hauer se plantee volver a desafiar los equipos de la liga profesional.
Sangre de héroes es una pequeña joya del cine australiano y la ciencia ficción postapocalíptica. Aunque tiene bastantes puntos en común con Mad Max 2 crea un mundo propio. Cuenta una historia directa, sin perderse en subtramas innecesarias. Es una película bien dirigida, bien interpretada y los partidos que vemos son crudos y sangrientos.
Al guion y dirección tenemos a David Webb Peoples, guionista de Blade Runner, 12 Monos o Sin Perdón entre muchas otras obras interesantes. Una pena que no se haya prodigado más como director.
Por último, decir que Sangre de Héroes obtuvo tal culto que se han creado ligas de Juggers en la vida real, aunque han suavizado el juego y usan armas de gomaespuma.

FURIA CIEGA (Blind fury, Phillip Noyce, USA, 1990)
Por El Agente Sputnik

Le tengo un cariño muy especial a esta película. Todavía recuerdo cuando fui al cine a verla, tenía trece años y disfruté de Furia ciega como se suele decir, como un enano. Han pasado casi veinte años desde que la vi, tenía miedo de que el recuerdo se viera mancillado, que no me entretuviera tanto como cuando tenía trece años. Tras el fallecimiento de Rutger Hauer, he recuperado esta película y puedo decir que he vuelto a sentir todo aquello que sentí de pequeño. Esta versión del mito de Zatoichi llevado a Estados Unidos y protagonizado por un ex combatiente de Vietnam es un divertimento de principio a fin (Aquí nadie coge moscas con palillos, ni las mata escupiendo pero si que se corta insectos en dos con una katana para asombro de los presentes), un sinsentido totalmente disfrutable que bien podría haber salido de la cabeza de Menahem Golan y Yoram Globus (Protagonista de la historia: Un ciego con los sentidos superdesarrollados pero incapaz de distinguir un caimán de un perrito. Un guerrero americano invidente y justiciero). El mismo año en que Phillip Noyce dirigió el tenso thriller ‘Calma total’, este se puso tras las cámaras para hacer lo propio con Furia ciega, una mezcla de comedia y thriller protagonizada por un Rutger Hauer que nos deja un personaje, Nick Parker (No confundir con el personaje interpretado por Dennis Quaid en Tú a Londres y yo a California), absolutamente entrañable, otro de sus grandes trabajos, y tiene muchos… Un Terry O’Quinn antes de perderse es una isla desierta tras un accidente aéreo y que bien podría ser la versión de finales de los ochenta de un Walter White con problemas de adicción al juego (Solo hace falta ver a esos dos hormonados guardaespaldas para saber cuando se rodó esta película), Nick Cassavetes, un Brandon Call que ese mismo año participó en Warlock, el brujo y que un año después acompañaría a Andrew Dice Clay en uno de esos extraños casos en los que las películas no solo mejoran con el doblaje sino que es la única manera de verlas como es Las aventuras de Ford Fairlane, Lisa Blount (El príncipe de las tinieblas) y Meg Foster (Estan vivos) hacen que esta película no se quede solo en el nombre de Hauer. Creo que si tuviera que quedarme con una escena de esta película esta sería la que acompaña a los títulos de crédito iniciales, aquella en la que se muestra el entrenamiento de Parker por los miembros de una tribu y si tuviera que quitar algo, quitaría el exceso de azúcar que por momentos tiene la relación de Parker con el niño pelín repelente. Solo hay una cosa que siendo pequeño me fastidió de esta película (Y lo sigue haciendo ahora) y es que esta cinta no inaugurara una saga centrada en el personaje de Parker. Ahora me he quedado con ganas de volver a ver películas que me marcaron de pequeño, próxima parada: Bala blindada con Scott Glenn.

PELIGROSAMENTE UNIDOS (Wedlock, Lewis Teague, USA, 1991)
Por Iván Fanlo

Se suele recordar Canal+ como ese canal de pago donde podías ver, antes que nadie, los estrenos de mayor calidad posible. Y si, eso es cierto, pero también que su programación estaba repleta de rica serie b. Un fin de semana podías grabarte en vhs los cortos más gore del momento presentados por Santiago Segura, como madrugar para ver un concurso dominical centrado en Los bárbaros de Cannon films, o asistías al festín gore de Braindead desde el sofá de tu casa, con tus padres flipando al lado. Uno de mis primeros recuerdos de esta gloriosa etapa del canal tiene como protagonista a Rutger Hauer y su film Peligrosamente unidos.
Hauer es un nerd con el pelo a lo “El principe de beckelar” que roba unos diamantes. Su novia, Joan Chen (la china de Twin Peaks), se la pega y lo manda a la cárcel más moderna del momento, una prisión sin barrotes. ¿Hay truco? Por supuesto: Los presos están emparejados con algún otro recluso que no conocen a través de unos collares, si la distancia entre ambos supera los 100 metros, los collares…y sus cabezas…estallarán. Por suerte nuestro rubio holandés preferido descubrirá que está emperejado con una Mimi Rogers más guapa que nunca y decidirán probar suerte a escapar.
Divertidísima peli de acción de bajo presupuesto dirigida con solvencia por Lewis Teague (La bestia bajo el asfalto, Cujo, La joya del Nilo) que marcaba la carrera de Rutger Hauer en estos primeros 90 hacia el cine de bajo presupuesto. Si os la perdéis, pasaréis un día en “los flotadores”.

SEGUNDO SANGRIENTO (Split second, Tony Maylam, Reino Unido, 1992)
Por Paco Latorre

Rutger Hauer en horas bajas -es decir, comienzos de los noventa, la Edad de las Horas Bajas- protagonizando un refrito de todas las que conocemos (Alien, Mad Max, la inevitable Blade Runner, más estando el holandés en el reparto) que convergen en un Londres inundado y futurista donde unos crímenes bastante gore ponen en apuros a la policía.
¿Suena mal? Sí ¿Lo es? Para nada. Más allá de la simpatía personal hacia Hauer y cualquier película de corte distópico Segundo sangriento es una serie b muy apañada que vista como lo que es (un peliculita entre dos aguas, sin buscar más que lo que da) dignifica dentro de su modestia los subgéneros que toca.
Dirige Tony Maylam, responsable junto a los brutales FX de Tom Savini de aquel festival del bricolaje humano que es La quema y que aquí le pone gracia, ritmo y truculencia a hora y media de entretenimiento para cualquiera que sepa lo que va a ver. Los demás, huyan.