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Aviso: Estas críticas pueden contener pequeños spoilers.

EN CONTRA
por Paco Latorre

Mi amiga Virginia salió bastante enfadada tras ver
Joker porque, psicóloga como es, encontraba el tratamiento del personaje principal de la película tremendista y artero, alejado de una seriedad clínica ajustada a una realidad que esa película usa según su conveniente juego. 

Antes de ver la película le dije a Virginia que no se lo tomase muy en serio, porque Joker es sólo una película y – oliéndome la tostada- como tal el recurso a la psicología iba a quedarse en motor de justificación más o menos patizambo. Que es una peli, Vir, y no hay que buscarle más; y encima es ese tipo de peli que se nutre del rigor de la realidad cuando le interesa y de la libertad de la ficción cuando le sople el viento a favor. 

Porque no nos engañemos, Joker no es ni siquiera una buena película: ni es original, ni entretenida, ni es capaz de mantener la atención más allá del juego de tirar de la goma dialéctica de la empatía para con su protagonista y de un feísmo del Ikea. Es la deliberada ambigüedad de la película lo único que la hace de interés, incapaz de huir de la intención de esbozar un retrato determinista pero teatrero del loco o del inadaptado. En las lecturas sociopolíticas no voy a entrar porque dan un poco de vergëunza ajena por obvias y porque, diantres, lecciones las justas viniendo de donde vienen; pero eso no tiene la menor importancia pese a que sus responsables lo crean. Baste decir que Todd Philips ya tuvo en sus manos un máster de material inflamable del bueno en materia de marginación porque debutó en eso del cine con el documental sobre GG Allin Hated, que parece que no es harina del mismo costal porque somos cortos de miras y porque aplicamos la psicología cuando nos interesa. 

Imposible no hablar del brutal esfuerzo interpretativo de Joaquin Phoenix, inmenso en su papel; pero que por desgracia va a tapizar bajo la siempre infalible baza del trauma y la intensidad actuaciones dentro del mainstream tan buenas, naturales y sutiles como las que se marca Brad Pitt en Ad Astra o Érase una vez en Hollywood, pero es que en tiempos del valor medido por el ruido Joker ha sabido disparar la traca con gracia.

Que es Taxi Driver con payaso, coño, que parece que no hayamos visto cine.

A FAVOR 
por Isaac Moreira

¿Es el Joker el pelotazo que nos habían prometido? ¿Está a la altura de ese León de Oro del festival de Venecia? En mi opinión, sí. Para empezar por Joaquin Phoenix. La interpretación de Phoenix es perfecta. Independientemente de que su personaje sea el Joker o simplemente Arthur, el payaso asesino, el nivel de su actuación es sobrecogedor. Creo que pocas veces se han expresado tantas emociones y tan complejas (incluso antagonistas), con unas sonrisa y una mirada. Phoenix ha acogido al personaje hasta el punto de desaparecer en pantalla, el espectador  solo es capaz de ver a Arthur Fleck de principio a fin. De hecho, la actuación de Phoenix es tan brillante que eclipsa al reto del elenco. Algo injusto, ya que todos hacen un excelente trabajo. Todos están a la altura de lo que se les exige para mantener el nivel interpretativo de Phoenix, algo que no es nada fácil.

Otros rasgos destacables son la fotografía y la banda sonora. El marco en el que se mueve Joaquin Phoenix es perfecto, Gotham City es sucia, depresiva y malvada, como  sacada directamente de los fotogramas de Taxi driver. La vemos masticar a Arthur Fleck, mordisco a mordisco, consume su frágil capa de civilización y humanidad y deja  libre al Joker. La banda sonora de Hildur Guðnadóttir es opresiva y despiadada.  Se podría decir que cada elemento del film está totalmente focalizado en un solo punto: la llegada del Joker.

Comprendo que mucha gente le reproche que se notan demasiado las fuentes de donde bebe (Taxi driver, El rey de la comedia, El hombre que ríe, incluso El club de la lucha). A mí no me molesta. La propuesta de Todd Phillips es huir de la fantasía colorista y colocar a un personaje de DC en un marco más adulto y realista (que, por otro lado, es algo que forma parte de la genética de DC comics. Desde los 80 contamos con varias obras que en mayor o menor medida parten de esta idea). Y en la era metarreferencial en la que vivimos, ¿a qué película, libro o serie no le encontramos coincidencias, inspiraciones u homenajes a otras obras?

También hay quien puede sentirse engañado o acusar al film de tramposo. La película es deliberadamente ambigua. Plantea muchas preguntas sobre el origen de Arthur Fleck y las conexiones con la familia Wayne no quedan resueltas. El director en ningún momento se decanta por ninguna posibilidad en concreto. Los orígenes del  Joker quedan a la libre interpretación de cada uno. Incluso surge la duda de que estemos viendo realmente una historia del Joker. Y eso me parece valiente y consecuente con el personaje de DC. Valiente porque hoy en día está muy mal visto que no nos lo den todo bien mascadito. Que no nos den una respuesta concreta a lo que hemos visto. Sin embargo estamos viendo una historia desde la perspectiva de un enfermo mental. Incluso valiente porque el Joker no es el agitador social que se esperaba. No tiene un papel principal en el desmoronamiento de Ghotam City. En ningún momento tiene un plan o una acción directa hacia la ciudad. El Joker de Joaquin Phoenix es más como la mariposa que aletea sus alas en la célebre frase sobre la teoría del caos. Y consecuente porque el personaje en las páginas de DC nunca ha tenido un origen claro. Ha habido muchas historia que lo han abordado (La broma asesina sería el ejemplo más claro y mi favorita), pero siempre ha habido otras teorías que se contradecían. El misterio de la procedencia del Joker es una de sus características principales y así lo han tratado.

En definitiva, El Joker de Todd Phillips y Joaquin Phoenix es emocionante, inteligente, técnicamente impecable y respetuoso con el Joker del cómic. Poco más se puede pedir.