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Por Juanjo Baquedano

En esta edición de Radio Flamingo queremos dedicar unas líneas a parte de la excitante escena brasileña actual, poniendo el foco en un puñado de artistas de un ámbito que podríamos calificar como música independiente que aúnan vanguardia y riesgo con el respeto por la tradición musical de su país. Pero ese repaso vamos a hacerlo de una manera un tanto particular, echando la mirada atrás al inicio de este siglo XXI justo al momento en que esta generación de artistas -hoy planetas que orbitan el universo de manera independiente- formaban parte de distintos colectivos musicales al modo de las constelaciones o los sistemas planetarios.

Hablando de tres de esas bandas o proyectos (Los Hermanos, el Coletivo +2 y Passo Torto) habremos de poner sobre la mesa a un buen puñado de músicos brasileños y algunos satélites adyacentes que de ellos surgieron y que bien merecen ser conocidos al otro lado del charco.


LOS HERMANOS

A finales de los años noventa se formó en Río de Janeiro esta formación musical formada por Rodrigo Amarante, Rodrigo Barba, Marcelo Camelo, Bruno Medina y Patrick Laplan. En sus inicios coqueteaban con el Ska y el Punk y el Hardcore melódico tan propio de esos años, pero fueron derivando con los discos a un sonido más pop que también era capaz de filtrar ciertos sonidos próximos a la MPB. Convertidos desde su inicio en una banda sumamente popular, Los Hermanos dejaron su sello personal en esos primeros años 2000 hasta su separación en 2007. En total dejaron una producción de cuatro discos de estudio, de entre los que destacaron el segundo álbum, «Bloco de eu sozinho», y el tercero, «Ventura». En el pasado 2019 realizaron una serie de conciertos por el cono sur americano que quizás indiquen, quien sabe, su próximo y siempre anunciado retorno.
Las dos cabezas pensantes del grupo, Rodrigo Amarante y Marcelo Camelo, han seguido en solitario con una carrera que también merece ser comentada.

Tras la disolución del grupo, Rodrigo Amarante trabajó con Fabrizio Moretti de los Strokes en el proyecto Little Joy y colaboró con Devendra Banhart, con quien labró gran amistad. En 2013 debutó con un disco, «Cavalo», repleto de un cierto folk perfumado à brasileira por el que recibió excelentes críticas y que le valió ponerse en el mapa sonoro internacional por derecho. Curiosamente, su mayor cota de popularidad vino al haber creado la sintonía de la serie Narcos.

Por su parte Marcelo Camelo tampoco perdió el tiempo pues en ese mismo año 2007 publicó su primer trabajo, «sou» (léase tanto sou al derecho como nos al revés, creando un juego de palabras entre soy y nosotros) en el que colaboró con otra artista a descubrir y que se convertiría pronto en su pareja: Mallu Magalhães. Tras «sou» llegaron nuevos trabajos repletos de un pop refinado e íntimo, por momentos barroco, como «Toque dela» y «Mormaço», en 2011 y 2013 respectivamente.


X +2

Más que un grupo al uso, el Colectivo «mais dois» fue un proyecto de colaboración de tres músicos –Moreno Veloso, Domenico Lancellotti y Kassin– para explorar las sonoridades de la bossa, el samba, el forró y otras músicas de Brasil y mezclarlas con el jazz, el funk, el pop de cámara o la electrónica. La peculiaridad de este proyecto (amigos desde la infancia) se fundamentaba en que no había líderes y cada uno de ellos se encargó de dirigir al trío en cada uno de los tres discos que sacaron entre aquellos años 2000 y 2006. Así pues entregaron al mundo tres cancioneros complementarios: «Máquina de escrever música» bajo el nombre de Moreno +2, «Sincerely hot» con el de Domenico +2 y «Futurismo» con la firma de Kassin +2. Del lirismo y la sensualidad que rezuma el trabajo de Moreno, claramente influenciado por su padre, a terrenos más arriesgados como los que procuró Kassin pasando por la más exuberante propuesta de Domenico, que los acercaban por momentos a postulados retrofururistas un tanto stereolabianos. Para ser justos hay que añadir que en 2009 nuestro trío se volvió a juntar para registrar un cuarto disco donde registraron la música que habían realizado para un espectáculo teatral.
Incluso en los años en que daban forma a su proyecto se dedicaron a trabajar y colaborar en solitario y participar en diferentes proyectos paralelos y divertimentos, como conformar una big bang, que recibe el nombre de Orquesta Imperial, con la que rememorar los años del bolero y otros sonidos latinos, o el samba, el swing o el jazz. Participan en ella personalidades como Rodrigo Amarante, Nina Becker o Pedro Sá.

Por su parte Kassin se ha convertido en productor de referencia de buena parte de la escena brasileira, desde los arriba mencionados Los Hermanos (a quienes produjo dos de sus cuatro trabajos), Caetano Veloso , Jorge Mautner, Mallu Magalhães, Adriana Calcanhotto o Vanessa da Mata. En cuanto a su carrera personal, además de realizar la música de un anime japonés, cuenta con tres trabajos, «Sonhando devagar», «Free U.S.A.» y el que publicó el año pasado, por nombre «Relax», auténticos compendios de jazz rock o funk con tintes electrónicos, terrenos donde el samba brasileño se ha movido siempre como pez en el agua.

Moreno Veloso produjo varios discos de su padre Caetano en esa decimotercera juventud que el inabarcable músico bahiano tuvo en los años 2000, confiriéndoles una arquitectura cruda e intensa, pero además trabajó para su madrina Gal Costa. En su faceta en solitario cabe destacar su trabajo de 2014 llamado «Coisa boa».

A la tercera cabeza pensante de este proyecto, Domenico Lancellotti, tampoco le ha faltado el trabajo, siendo requerido como compositor (Gal Costa, Silvia Machete o Nina Miranda) o tocando para Adriana Calcanhotto, Marisa Monte o Celso Fonseca. Últimamente ha girado con Gilberto Gil celebrando el 40º aniversario de su álbum Refavela.

Su producción en solitario merece la pena ser revisada, tanto su «Cine Privé» como su más reciente trabajo de 2017, el estupendo «Serra dos Orgãos», publicado en 2018 con el nombre de «The good is a big god». Un álbum producido por Sean O’Hagan (pareciera como si estuvieran destinados a encontrarse), ex miembro de High Llamas o Stereolab, en el que Domenico pone sobre la mesa toda esa paleta de colores y texturas: livianos arreglos de cuerda, un cierto lirismo que por momentos nos recuerda a Milton Nascimento, pasajes psicodélicos, texturas que se contraponen. Tropicalismo de siglo XXI.
Curiosamente nunca ha llegado a grabar con su padre Ivor Lancelloti, o su hermano Álvaro, otro músico bien recomendable, con el que sí que ha llegado a compartir escenarios.


PASSO TORTO

Con Passo Torto vamos a realizar un camino a la inversa, pues si bien en los casos de Los Hermanos y los proyectos mais dois esos grupos fueron el embrión de sus respectivas carreras, los miembros de la banda que nos suscita ahora ya tenían un cierto recorrido en solitario. Podemos considerar pues este proyecto como una confabulación, una conspiración casi masónica de Marcelo Cabral, Kiko Dinucci, Romulo Fróes y Rodrigo Campos para redefinir y afilar las aristas de la música popular brasileña.

No podemos decir que Passo Torto fueran un proyecto de espíritu mayoritario, pero eso no resultó óbice para que fueran calificados como la mejor banda de MPB en los años 2012 y 2014. En sus tres trabajos (entre los años 2011 y 2015) encontramos una versión cruda, desprovista de florituras del samba y la MPB. Grabaciones en las que contamos con los contrapuntos vocales de Fróes y Dinucci y unas guitarras eléctricas punzantes y sincopadas, con los acentos de viola y cabaquinho de Rodrigo Campos en una producción mínima. En su tercer trabajo, de caprichoso nombre Thiago França, colabora en la voz la cantante Ná Ozetti.

Antes de los años colaborativos de Passo Torto, Kiko Dinucci colaboró con la cantante Juçara Marçal en su trabajo común Padé, de 2007; con el Bando Afromacarrónico en 2009 y ya en solitario en 2010. Tres trabajos de samba y MPB contemporáneo más o menos convencionales, pero siempre sugerentes e interesantes. Siguió colaborando con Juçara y el saxofonista Thiago França (que desde el jazz ha redefinido el samba más clásico) en varios proyectos durante los primeros años de esta década y volvió a retomar su carrera en solitario el pasado 2017 con «Cortes curtos», un trabajo mucho más arriesgado que los anteriores, en el que predominan guitarras eléctricas en clave cercana al hardcore y el post-punk. Hace escasas semanas ha publicado un nuevo trabajo instrumental de título Rastilho.

Marcelo Cabral es en la actualidad periodista y productor musical, habiendo producido los trabajos con los raperos MC Sombra y Criolo, pero no hay que olvidar sus discos previos a los años de Passo Torto, como «Da vida e do mundo» y «Rochedos e penedos» o el más cercano «Motor», de 2018.

En la carrera en solitario del guitarrista, cabaquinhista y percusionista Rodrigo Campos destaca el segundo de sus tres trabajos, Bahía fantastica, el que conviven perfumes afro, sambajazz y funk.

El mayor de los cuatro miembros del grupo, Romulo Fróes, es también quien mayor recorrido musical atesora, cuya carrera comenzó en 2004 con el estupendo «Calado». Ese esperanzado debut puso a mucha gente tras su pista, y pronto llegó el reconocimiento (y su instalación definitiva en la 1ª división). Esto sería en 2009 con el tercer trabajo, «No chão e sem o chão». Ya en esta década ha publicado algunos discos imprescindibles como «Barulho feio», «Por elas sem elas» o el que compartió con César Lacerda en 2017: «O meu nome é cualquer um». En la actualidad anda girando con espectáculo en torno a una de las obras capitales de Caetano Veloso: el disco Transa.

PLAYLIST